Nicolas Sanchez L.

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Big North (to Antofagasta)

Golden Pipes IDigital C-Print, 192 x 86 cm, Mounted on Dibond and Diasec
To love the world, to travel, is a subtle art
which consists in discovering
the hidden ties that link the cities.
Salvador Reyes, Andanzas por el desierto de Atacama.

Since the late nineteenth century, Antofagasta was the port for all those spurred by the desire to make quick fortune. They came in boats full of dreams of gold and precious metals, to this isolated strip of land between two boundless expanses - the Atacama desert and the Pacific Ocean. The city was built thus, by desire, hope and disappointment; by epic undertakings and lonely feats, in that eternal human quest for fortune and welfare.

The riches hidden in the desert were such that it was come to believe that the pampa was a magnetized surface that attracted metallic substances from the sky and the earth. The truth is that to these uninhabitable, barren lands, men threw themselves in search of riches; here lived and agonized thousands of men, between fortune and misfortune, triumph and misery, charging against the desert in a lifetime effort, fuelled by the fascination and the chimera of the vein.

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Norte Grande (a Antofagasta)

Golden Sunset IIDigital C-Print, 192 X 155 cm, Mounted on Dibond and Diasec
Amar el mundo, viajar, es un arte sutil
que consiste en descubrir
los secretos lazos que unen las ciudades.
Salvador Reyes, Andanzas por el desierto de Atacama.

Desde fines del S.XIX, en Antofagasta recalaba todo aquel aguijoneado por el deseo de hacer rápida fortuna. Llegaban en barcos llenos de sueños de oro y metales preciosos a esta aislada franja entre dos extensiones inabarcables –el desierto de Atacama y el océano Pacífico-. La ciudad fue construida así, por el deseo, la esperanza y la decepción; por empresas épicas y solitarias epopeyas en esa eterna búsqueda humana de fortuna y bienestar.

Las riquezas escondidas en el desierto eran tales que se llegó a creer que la pampa era una superficie imantada que atraía sustancias metálicas del cielo y la tierra. Lo cierto es que a estos páramos inhabitables se arrojó el hombre en busca de riquezas; aquí vivieron y penaron miles de hombres, entre la fortuna y la desgracia, el triunfo y la miseria, combatiendo al desierto en un esfuerzo de toda la vida, alimentados por la fascinación y la quimera de la veta.

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La experiencia por la deriva: Sobre “Damos vueltas por las noches”, de Nicolás Sánchez

Untitled (Saxon Ditch, Hampstead Heath)We spin around the nights Series Digital C-print, Mounted on Aluminium and Perspex 60 x 40 inches

Por Macarena Haase

El título de la muestra Damos vueltas por las noches del artista nacional Nicolás Sánchez (Santiago, 1981), expuesta en Sala Gasco Arte Contemporáneo hasta el 2 de mayo, proviene de un antiguo palíndromo al que Guy Debord recurre para titular tanto una película como un libro. In girum imus nocte et consumimur igni (Damos vueltas por las noches y el fuego nos consume) hace referencia al movimiento situacionista de una época en que Sánchez logra identificarse ciertos elementos. Desde ahí se desprende el concepto de la deriva, entendido como comportamiento, en tanto al acto de vagabundear, a la vez que procedimiento, en relación a una estrategia de producción de obra.

Sánchez nos presenta un conjunto de obras compuesto por diez fotografías de gran formato (152x102cm.) y dos loops de video que registran escenas nocturnas del Londres contemporáneo, cuando ha llegado la hora del cierre y la ciudad aparentemente comienza a apagarse. Precisamente es allí donde el artista decide poner el acento, en las pequeñas anécdotas que tienen lugar cuando, al parecer, nadie está observando. Esto ocurre en el contexto de su estadía en Londres en el marco de su trabajo en Cecilia Brunson Projects. Durante los meses de invierno de 2012 y 2013, el artista repite una suerte de patrón en el desarrollo de su obra: merodea por la ciudad. El 2012 Sánchez estrenó un documental, en el que venía trabajando ya desde 2010, titulado Life is elsewhere, que testimonia una búsqueda por encontrar “lo esencial” en lugares tan extremos como el desierto de Atacama y la Patagonia.

Si bien, en una primera lectura, podríamos identificar como temática de la exposición el paisaje urbano nocturno, o más específicamente, los bares y parques de Londres al terminar una jornada, el conjunto de obras logra ir más allá, se nos muestra otra cara de la ciudad, aquellos espacios que para muchos pasan desapercibidos, aquellos rincones de encuentro, donde artistas e intelectuales solían discutir en torno a una mesa. Esos lugares, que se presentan como fuente de esparcimiento, de diálogo y de intercambio, se encuentran cargados de memoria. La elección de los motivos a fotografiar, podría hallarse en que existe un sinnúmero de imágenes de la ciudad de Londres; es por eso que el artista, en la búsqueda por crear algo nuevo, pasea. Y lo hace justamente cuando las luces parecen apagarse y la gente, irse. Este comportamiento podría articularse como un posible sistema de producción de obra, en tanto que Nicolás Sánchez toma conciencia de su recorrido sin destino, cual flâneur, observando los pequeños relatos que la ciudad ofrece, aquellas anécdotas que, con el paso de los años, van construyendo la identidad de un lugar. El artista tiende a comportarse como un extranjero en los distintos sitios, tomando una posición de afuerino e incluso de turista (aún cuando sea en su propia tierra), es decir, logra tomar distancia para dar cuenta de lo que acontece en los distintos rincones del paisaje.

Untitled (Inkerman Road, Kentish Town)We spin around the nights Series Digital C-print, Mounted on Aluminium and Perspex 60 x 40 inches

El que Sánchez recurra a medios como la fotografía y el video para realizar su obra, resulta determinante en cuanto a términos de registro refiere, ya que la obra pasa a ser una huella de la experiencia del artista. Se logra articular la propuesta como un todo coherente y cohesionado. El manejo de la luz resulta excepcional, sobre todo si tenemos en cuenta que el artista (así como también el espectador) se sitúa desde el exterior de la escena, en la oscuridad; mientras que la iluminación proviene de faroles, focos, luces artificiales desde el interior de los bares e incluso de la luna. El gran formato, junto con el sistema de montaje en el caso de las fotografías, resultan una eficaz decisión por parte del autor en la intención de que la obra seduzca al espectador. Al acercarse a una de las fotografías, el espectador ve el reflejo de su cuerpo junto con el de la calle a sus espaldas –incluyendo autos y transeúntes– sobre la imagen. Se genera, de este modo, un juego muy atractivo en lo relativo a la superposición de imágenes que funciona además como mecanismo de distanciamiento en el acceso a la lectura de la obra. Esto resulta más evidente en el caso de las escenas de paisajes, como por ejemplo en Sin título (Hyde Park II, Westminster), ya que se logra una imagen que resulta muy evocadora. En el caso de las fotografías de los bares, nuestro reflejo con el del entorno se mezcla con estas siluetas taciturnas que habitan la imagen, descontextualizando la escena. En los dos videos, el loop juega un rol fundamental, ya que dificulta al espectador darse cuenta de cuándo el video comienza y cuándo acaba, sobre todo en el caso de Desire paths (Primrose Hill, Camden). Las escenas que se muestran son sutiles y ambiguas, en gran parte debido al manejo de la luz y a las pequeñas interrupciones de algunas figuras que entran y/o salen del cuadro. A esto se le suma la especie de murmullo constante proveniente de los equipos, grabaciones de una ciudad que duerme, pero que a pesar de eso tiene historias para contar. Lo medular en cuanto al manejo técnico, radica en que el artista logra resituar una escena de manera efectiva mediante el uso de elementos como la composición, el encuadre y el manejo de luz y sombra.

La noción de la deriva, de ese vagabundeo por que sí, sin rumbo ni fin, ha acompañado a Sánchez durante gran parte de su producción artística. Él sitúa su atención en lugares otros, en aquello que pasa desapercibido para el ciudadano ensimismado “inserto en el sistema”. Es en esos espacios, en que la gente no encuentra el tiempo para detenerse, donde Sánchez decide escudriñar, como Valencia, Londres, y Santiago.

El artista nos hace partícipes de su paseo siempre desde una visión situada, desde su perspectiva personal. No somos parte del relato sino que cumplimos el rol de voyeurs tal como ocurrió en el caso del autor. No ingresamos al bar sino que observamos desde la vereda del frente lo que acontece tras las ventanas que se encuentran iluminadas. La calle nos hace tomar distancia de la escena, o mejor dicho, nos impide participar, pero no ver. Esta vía se articula como un espacio de encuentro en la cotidianeidad, desde allí surgen las anécdotas para el transeúnte que hace una pausa y se aparta de la vorágine de la ciudad. En el mundo globalizado estamos constantemente relacionándonos con otros, inmersos en una multitud que en lugar de hacernos sentir acompañados, podría aumentar nuestra sensación de soledad. Posiblemente la figura del paseante que encarnaría Sánchez, decide tomar ese camino en la búsqueda de un silencio para lograr encontrarse. Puede que su recorrido no tenga un fin en cuanto a destino o meta, pero sí tendría un fin en relación a la búsqueda de una experiencia. La noche de Londres se presta en este caso como ese lugar que brinda al paseante la experiencia del paisaje (urbano) y de la anécdota.

Untitled (Limehouse Link, Canary Wharf)We spin around the nights Series Digital C-print, Mounted on Aluminium and Perspex 60 x 40 inches

Según esto, podrían emanar relaciones con la historia del arte, específicamente con obras como Noctámbulos -también llamada Halcones de la noche- (1942) de Edward Hopper o Un bar en Folies-Bergère (1882) de Édouard Manet. En ambos casos se nos muestran escenas que acontecen en la cotidianeidad del paisaje urbano nocturno (interior y exterior), donde tienen lugar narraciones que han dado pie a diversas interpretaciones. La joven del otro lado de la barra –o tal vez en el reflejo– en Folies-Bergère posee una mirada ausente y profundamente melancólica. Similar es el caso de las figuras en el cuadro de Hopper, parecen estáticas, ensimismadas y acuden al lugar por la noche como si fuera una especie de refugio.

Las imágenes que nos entrega Nicolás Sánchez se encuentran dotadas de una intimidad que resulta muy atractiva al espectador, además de lograr un resultado, bien podría decirse atemporal, ya que un espectador común no podría asegurar que son escenas pertenecientes a la contemporaneidad en tanto han sido descontextualizadas. Todo esto podría encontrar su justificación en la importancia de la contemplación. Esto ocurriría en dos instancias, primero en el momento protagonizado por el artista al llevar a cabo la obra y luego en el público de la muestra que se ve enfrentado a tales escenas. El tema de la contemplación podría ligarse con el interés del artista por el romanticismo alemán y por la experiencia de lo sublime, que en el caso de Sánchez se presenta en el paisaje urbano y no en la contemplación de la naturaleza.

Podría decirse que Nicolás Sánchez encarna la figura del paseante, viviendo mediante la experiencia moderna de la contemplación, una deriva que decanta en una especie de recogimiento, quizás un ensimismamiento siempre alerta, atento a todo lo que se pueda cruzar en su camino. Y es justamente esto es lo que uno como espectador recibe al recorrer la muestra, en lugar de acudir a ver obras e imágenes, recibimos algo que, a mi parecer, es mucho más valioso: compartir intensamente una experiencia.

Untitled (South Meadow, Hampstead Heath)We spin around the nights Series Digital C-print, Mounted on Aluminium and Perspex 60 x 40 inches

Artículo escrito por Macarena Haase, aparecido en Letras en línea, como parte de una serie de artículos co-editados con Taller BLOC

We spin around the night and are consumed by fire: Cecilia Brunson talks with Nicolás Sánchez

The sun descending in the west,
The evening star does shine;
The birds are silent in their nest,
And I must seek for mine
Night by William Blake
As human beings, our greatness lies
not so much in being able to remake the world
as being able to remake ourselves
Mahatma Gandhi

Nicolas Sanchez artistic practice is pulled by an incessant need to wander. He has built a consistent and diverse body of work that incorporates performance, film, installation and photography, and many of it is made in wide-ranging and often inaccessible geographic locations such as Siberia and Patagonia. Other works explore themes closer to home: such as the study of the London pubs and the city of London depicted during the ‘graveyard hour’ of the slowest night of the drinking week, as seen in this exhibition at Sala Gasco. Between Walter Benjamin’s Flâneur and Edward Hopper’s Nighthawks, he situates himself as both observer and subject within the work. All in all, Nicolás Sánchez practice makes a deep and evocative argument that oscillates around a permanent sense of loss. Just as Romanticism arose in response to the excess of 18th Century rationalism and its broken utopian promises, Sanchez uses his landscapes as a form of romantic escapism whilst breathing into them a feeling of desperation, melancholy, anger and hope.

The following is a conversation between curator Cecilia Brunson and the artist Nicolás Sánchez that had place on Cecilia Brunson Projects at London, UK, on a rainy Saturday of September 2013.

Nicolas, I have to say that when you came with your first picture, I knew you had a really interesting project in hands, and my fingers itched to make an exhibition. How did you come about these images of pubs at night?

The project arose from the need to do something with that infinite city, to respond to that universe which are big cities where we seem to get together to feel less alone, and paradoxically we isolate ourselves through the same impulse. But London is so hyper photographed that I decided to start exploring the city at night -when everything which is clear and known becomes diffuse without precise boundaries -, on its empty hours, on Sunday midnights. One of the things that immediately caught my attention was this image of the pubs at their closing hour. This old British institution, this gathering place of artists, intellectuals, writers, poets, bohemians and anonymous night owls of every age, appeared for me in a whole new perspective. They were like sinking ships in the middle of the night, where a handful of castaways, contained and never content, seem to want to postpone the damn hour when the bars are about to close. It was a very seductive mix of pleasure and despair but in a kind of harmony. I was at first sight shocked and in love with this image.

And the night itself has been a subject for so many artistic movements...

Especially for the Romantics, that I admire a lot... they found in the night an alternative to the clarity of the enlightenment. I think it is the same again... The night appeared as a stage full of metaphors about the paradox of human experience in the city, about that endless search and our need to complete ourselves.

Yes!, and despite the darkness of the night, there is a sort of warmth coming out of the pub even though it’s at its closing hour...

It is part of this ambivalence of the image, although the pub is closing and this darkness is covering everything, then this sort of warmth appears... they, the patrons are a few, but they are carrying a fire, that is contrasting with the emptiness and quietude of the exterior. It is a very special and beautiful moment with a very special atmosphere...

In London pubs there is still the tradition of calling the closure with the phrase "time gentlemen please"...

Right. The parish rings a bell and announces the closing of the place; beers are hurried, farewells follow and with it the feeling of nostalgia that accompanies any ending. Outside, the city silently falls into shadows and the dim light of the streetlamps guides the last night owls home through empty streets and sidewalks.

And if we associate the work with Hopper obviously, and Manet... Is that something you would associate yourself with?

It was unavoidable, when I saw these pub images, to think in Hopper’s Nighthawks and secondly in Manet as you point...

I am thinking of his “Bar at the Folie-Bergere” painting...

Absolutely, this sad girl behind the bar... but mostly Hopper. He was the portrayer of the great depression at the United States, of the hopeless sensation behind the optimism in the economic growth. I love when Hopper paints empty houses or buildings because he is actually painting people, portraits of people even though you can’t see them

I find that really interesting, because, just like hopper was capturing that moment of depression, you are capturing a city in a moment where there is an absolute affluence, and it’s a culture of excess. Is this a sort of critique?

It’s just the bringing back of historic sensibilities... more than a critique I prefer to talk of an awareness of the gigantic shadows that the future projects in our present -following Shelley, the poet-. And part of the seductiveness of these images is that you can see that affluence but you also can see the other side of the story. The feelings that these images awake may reflect a crisis of excesses, but also of shortcomings. I think that this double reading is interesting because it speaks of feelings transversal to all epochs.

Aha, and the image “Untitled (Lord Southampton, Belsize Park)”; for example? What’s the story behind it?

This has been Martha’s family pub for over 80 years. I know the story because many times, waiting for the perfect time, I went inside the pub and started talking with their owners. Martha is selling the pub, she is closing, nobody is coming, a buyer wants to build luxury apartments there. So I tried too, to make these portraits of pubs, like people’s portraits, just in the way I think Hopper did.

And what role do the photographs of parks in the middle of the night play within the entire photo series?

They are also nocturnal cityscapes of London, but with a wider, more distant gaze. In the logic of the series they function as context, as a more distant portrait but of the same moment in the middle of the night’s deepness. While outside the city sleeps, others plot their own revolution within their hearts, get lost in the nights in order to remake themselves every day, to change everything by changing themselves.

In the photos, but particularly in the video, as a viewer, it is very captivating and you feel a bit like a voyeur...

The idea was to immerse the viewer in this special atmosphere. It is very voyeuristic at first sight, but sometimes you get into the image and become part of the scene too...

And this kind of mounting of the photos, I think it helped a lot…

Exactly. At a quick look, you only see glare and reflections. But having a second gaze you start to see things, you penetrate the surface, you get into the scenery and find details in the shadows and capture the whole atmosphere. It was a way of slowing down the images...

And that’s what I find very appealing as well about this project. Normally I find that in photography, you look at pictures and you capture things immediately, whereas painting needs a different kind of time. And what these photographs do is link both worlds. There is a moment when you begin to see, to discover…

In all my works I always try to slow down the images with a steady and contemplative gaze and aesthetics. This has to do with the actual difficulty of the images to trigger a dive into ourselves. Most images nowadays only allude to the immediate, to the external. I think that art must be capable of slowing down the images as well as ourselves, to make us look inwards and detonate some sort of enquiry...

It’s like when your eyes need a moment to be able to see after entering a dark room

Yes that is a beautiful metaphor!

And the title of this series... ‘We spin around the night’, is also the title of Guy Debord’s 1978 film...

That’s right. The Situationists appeared, as in most of my work, in the act of wandering around the city, in this case, at night looking for pubs. In girum imus nocte et consumimur igni (we spin around the nights and are consumed by the fire) is an old latin palindrome (which can be read equally in both directions) that 
Debord rescued –in my point of view- as a tribute to those who are searching without sleeping and get burnt by the fire...

So the performative component of your work... it is present here too?

Absolutely. Although I do not appear explicitly, for me the performative work is as present as in the other pieces. When you see the whole photo series and the video, with their titles that refer to specific places around the city, you realize in your mind the performance itself. This drifting was the performance and it is very present for me in a more metaphorical and beautiful way sometimes.

Your practice works really nice, reading it as an ethnographical investigation... you travel to different places and do very different things but all linked in a way.

Every place I have inhabited, for long or short periods, was a trigger for me. My creative process is deeply linked to a place; it’s a response to it, to a reality. It is a buffer for approaching it, for being capable of assimilating what I like but also what scares me.

And finally Nicolas, what projects you are currently working on?

I am currently working on the promotion and circulation of "Life is elsewhere", an artist film in which I worked on from 2010, a lyric documentary about a trip to Atacama and Patagonia in search for life. Additionally, I was earlier this year filming in Tangier, Morocco for a future project on immigration and search of freedom.

Both projects, so distant in geography and appearance, point towards different directions but to the same point. They return once and again to the same thing, to the usual, but which I can’t name easily. Roland Barthes said, “what I can name cannot really prick me. The incapacity to name is a good symptom of disturbance”, and it is with that finality that I use the image, to point towards that which I can’t name, that which disturbs me.

Damos vueltas por las noche y el fuego nos consume: Cecilia Brunson en conversación con Nicolás Sánchez

El sol desciende en el oeste.
La estrella nocturna comienza a brillar.
Las aves buscan silenciosamente su nido.
Yo el mío he de buscar
Noche, William Blake
Como seres humanos, nuestra grandeza yace
no tanto en poder rehacer el mundo
sino en poder rehacernos a nosotros mismos.
Mahatma Gandhi 

La práctica artística de Nicolás Sánchez es guiada por una incesante necesidad de andar. Ha construido un cuerpo de trabajo consistente y diverso que incorpora la performance, el video, la instalación y la fotografía. Muchos de los trabajos de Sánchez, se registran en un amplio abanico de lugares geográficos, a menudo inaccesibles como Siberia o la Patagonia. Otras obras exploran temas más cerca de casa, como el estudio nocturno de los pubs y la ciudad de Londres, realizado durante la hora más oscura, en la jornada más lenta del trasnoche semanal, como se puede ver en la actual muestra de Sala Gasco. Entre el Flâneur de Walter Benjamin y los Noctámbulos de Edward Hopper, Sánchez se sitúa a sí mismo tanto como observador y sujeto dentro de la obra. En conjunto, la práctica de Nicolás Sánchez, construye un argumento profundo y evocativo que oscila alrededor de un permanente sentimiento de pérdida. Así como el Romanticismo surge en respuesta a los excesos del racionalismo del siglo XVIII y sus utópicas promesas incumplidas, Sánchez utiliza sus paisajes como una forma de escapismo romántico, mientras impregna en ellos un sentimiento de desesperación, melancolía, ira y esperanza. 

La siguiente es una conversación entre la curadora Cecilia Brunson y el artista Nicolás Sánchez que tuvo lugar en Cecilia Brunson Proyects en Londres, Reino Unido, un lluvioso sábado de septiembre 2013. 

Nicolás, tengo que decir que cuando me mostraste la primera imagen de esta serie, de inmediato supe que tenías un proyecto muy interesante entre manos y que había que mostrar. ¿Cómo llegaste a estas imágenes nocturnas de Londres?

El proyecto surgió de la necesidad de hacer algo con esa ciudad infinita, de responder a ese universo que son las grandes ciudades, donde pareciésemos juntarnos para sentirnos menos solos, y paradojalmente nos aislamos en el mismo impulso. Pero Londres está tan hiper fotografiado que decidí comenzar a explorar la ciudad durante la noche -cuando todo lo claro y conocido se vuelve difuso y sin límites precisos- en sus horas más vacías, los domingos a media noche. Una de las cosas que inmediatamente atrapó mi atención fue la imagen de los pubs a sus horas de cierre. Esta antigua institución inglesa, este lugar de encuentro de artistas, intelectuales, escritores, poetas, bohemios y noctámbulos anónimos de toda época, apareció para mí en una perspectiva enteramente nueva. Eran barcos hundiéndose en la mitad de la noche, donde un puñado de náufragos contenidos y nunca contentos parecieran querer postergar esa hora maldita en que los bares a punto están de cerrar. Era una mezcla muy seductora de placer y desesperación, pero en una especie de armonía. Fue a primera vista que quedé impactado y encantado con esta imagen.

Y la noche misma ha sido un tema para tantos movimientos artísticos…

Especialmente para los Románticos que admiro profundamente… ellos encontraron en la noche una alternativa a la claridad de la ilustración, y creo que es lo mismo nuevamente. La noche apareció como un escenario repleto de metáforas sobre esa paradoja de la experiencia humana en la ciudad, sobre esa búsqueda sin final, sobre encuentros, desencuentros y nuestra necesidad de completarnos.

Si!, y a pesar de la oscuridad de la noche, hay una especie de calidez que sale desde los bares aun siendo sus horas de cierre…

Es parte de la ambivalencia de la imagen; si bien el bar está cerrando y la oscuridad está cubriéndolo todo, esta especie de calor aparece… los clientes son pocos, pero llevan un fuego que contrasta con el vacío y la quietud del exterior. Es un momento muy bello y especial, con una atmósfera muy especial

En los bares de Londres aún existe la tradición del llamado al cierre con el “time gentlemen please”…

Así es. El párroco del lugar da una campanada y vocifera el cierre del lugar; se apuran las cervezas de un sorbo, le siguen despedidas y con eso los sentimientos de nostalgia que despierta cualquier fin. Afuera la ciudad calla en sombras y la débil luz de las farolas guía a los últimos noctámbulos a casa por calles y veredas vacías.

Y si asociamos el trabajo con Hopper obviamente, y con Manet... ¿Es algo con lo que te identificarías normalmente?

Fue inevitable, cuando vi esta imagen de los bares, pensar en los Noctámbulos de Hopper, seguido de Manet como bien dices…

Estoy pensando en su pintura “Un bar del Folies-Bergère”…

Absolutamente, esta chica triste tras la barra... pero principalmente Hopper. Él fue el retratista de la gran depresión en los Estados Unidos, de la sensación de desesperanza tras el optimismo en el crecimiento económico. Me encanta cuando Hopper pinta casas o edificios vacíos, porque está de hecho pintando gente, retratos de personas, aún cuando no puedes verlas.

Eso lo encuentro realmente interesante, porque, así como Hopper estaba capturando ese momento de depresión, tu estás capturando una ciudad en un momento de total abundancia, inserta en una cultura del exceso. ¿Es una suerte de crítica?

Es sólo el rescate de pasadas sensibilidades históricas… más que de una crítica, prefiero hablar de una advertencia de las gigantescas sombras que el futuro proyecta en nuestro presente –siguiendo a Shelley, el poeta inglés-. Y parte de la seducción de estas imágenes es que puedes ver ese exceso, pero también el otro lado de la historia. Los sentimientos que despiertan estas imágenes, pueden ser el reflejo de una crisis de excesos, pero también de carencias. Creo que esa doble lectura es interesante, pues habla de sentimientos transversales a toda época.

Y esta imagen por ejemplo, “Untitled (Lord Southampton, Belsize Park)”; ¿cuál es ese otro lado de la historia?

Éste ha sido el pub familiar de Marta por más de 80 años. Conozco la historia porque muchas veces, esperando el momento perfecto, entraba en los bares y hablaba con sus dueños. Marta está vendiendo el bar, está cerrando, ya nadie viene; un comprador quiere construir departamentos de lujo aquí. Entonces, intento también hacer estos retratos de bares como retratos de personas, de alguna manera como lo hizo Hopper.

¿Y que papel juegan dentro de la serie las fotografías de parques en el medio de la noche?

Son también paisajes urbanos nocturnos de Londres, pero con una mirada más amplia, más distante. En la lógica de la serie funcionan como contexto, como un retrato más alejado pero del mismo momento en medio de la profundidad de la noche. Mientras afuera la ciudad duerme, otros traman su propia revolución en el interior de sus corazones, se pierden por las noches para encontrarse de forma nueva cada día, para cambiarlo todo cambiando ellos mismos.

En las fotos, pero particularmente en el video “Silent plot (The White Lion, Barbican)”, como espectador, es muy cautivante y te sientes un poco como un voyeur…

La idea fue introducir al espectador en esta atmósfera especial. Es muy voyeur como dices en una primera mirada, pero a veces entras en la imagen y te vuelves parte de la escena también...

Y esta técnica de montar y enmarcar las fotografías creo que ayuda mucho en esa dirección…

Exactamente. En un vistazo rápido, sólo ves brillo y reflejos. Pero en una segunda mirada comienzas a ver cosas, penetras la superficie, te metes en el escenario, encuentras detalles en las sombras, capturas la atmósfera completa. Fue una forma de ralentizar, de bajar la velocidad a las imágenes.

Y es eso lo que encuentro muy atractivo también de este proyecto. Encuentro que en general en fotografía, tu miras las imágenes y capturas las cosas de forma inmediata, cuando la pintura por ejemplo, necesita de un tiempo diferente. Y lo que estas fotografías hacen, es justamente vincular esos dos mundos. Hay un momento cuando empiezas a ver, a descubrir…

En todos mis trabajos siempre trato de reducir la velocidad de las imágenes con una mirada quieta y una estética contemplativa. Esto tiene que ver con la actual dificultad de las imágenes para gatillar una inmersión en nosotros mismos. La mayoría de las imágenes hoy en día sólo aluden a lo inmediato, a lo externo. Creo que el arte debe ser capaz de reducir la velocidad de las imágenes y de nosotros mismos, de hacernos mirar hacia adentro y de detonar una especie de pregunta...

Es como cuando tus ojos necesitan un momento para volver a ver al entrar en una habitación oscura…

Si, esa es una bonita metáfora

Y el título de esta serie “Damos vueltas por las noches”, es también el título del film de Guy Debord…

Así es. Los Situacionistas aparecen, como en la mayoría de mis trabajos, en el acto del deambular alrededor de la ciudad, en este caso, por las noches buscando bares. In girum imus nocte et consumimur igni (damos vueltas por las noches y el fuego nos consume) es un antiguo palíndromo en latín (que se lee de igual manera en ambos sentidos) que Debord rescató –en mi manera de verlo- como un homenaje a los que están buscando sin dormir y son consumidos por el fuego…

Entonces el componente performático constante en tu trabajo… ¿está presente aquí también?

Absolutamente. Si bien no aparezco explícitamente, para mí, el trabajo de performance esta tan presente como en otras piezas. Cuando tu ves la serie completa y los videos, con sus títulos que refieren a lugares específicos alrededor de la ciudad, tu imaginas la performance misma. Esta deriva fue la performance, y está muy presente para mí, incluso a veces de manera más poética.

Tu práctica funciona muy bien leyéndola como una investigación etnográfica… tu viajas a distintos lugares y haces trabajos muy distintos, pero todos vinculados de alguna manera...

Todos los lugares que he habitado por largos o cortos periodos de tiempo han sido un gatillo para mi. Mi proceso creativo está profundamente conectado a un lugar, es una respuesta a él, a una realidad. Es un amortiguador para aproximarme, para ser capaz de asimilar lo que me gusta pero también lo que me da temor. 

Y para terminar Nicolás, ¿en qué proyectos te encuentras trabajando actualmente?

Actualmente estoy trabajando en la difusión y circulación de “La vida está en otra parte”, una película de artista en la que estuve trabajando desde el 2010, un documental lírico que muestra un viaje a Atacama y Patagonia en una búsqueda para encontrar la vida. Además estuve a comienzos de este año 2014 filmando en Tánger, Marruecos para un proyecto futuro sobre la inmigración, la búsqueda, la libertad.

Ambos proyectos, tan distantes en geografía y apariencia, apuntan en distintas direcciones al mismo sitio. Vuelven una y otra vez sobre lo mismo, sobre lo de siempre, pero que no puedo nombrar con claridad. Roland Barthes decía, “lo que puedo nombrar no puede realmente conmoverme. La incapacidad de nombrar es un buen síntoma de perturbación”, y es con ese fin que utilizo la imagen, para señalar a lo que no puedo darle nombre, para apuntar lo que me inquieta. 

Conversation at Cecilia Brunson Projects

Conversation at CBP Part I + II + III + IVCecilia Brunson talks with Nicolas Sanchez about the exhibition Meditation on an ending at Cecilia Brunson Projects Gallery

CECILIA Nicolas great to have you in London. I have to say that when you came with your first picture, I knew you had a really interesting project, and my fingers itched to make an exhibition. How did you come about these images of pubs at night?

NICOLAS London is so hyper photographed that I decided to start exploring the city at night, on its empty hours, on sunday midnights. One of the things that immediately caught my attention was this image of the pubs at their closing hour. This old british institution, this gathering place appeared for me in a whole new perspective. They were like sinking ships in the middle of the night, with a very seductive mix of pleasure and despair but in a kind of harmony. I was at first sight shocked and in love with this image.

CECILIA And the night itself has been a subject for so many artistic movements...

NICOLAS Especially for the Romantics, that I admire a lot... they found in the night an alternative to the clarity of the enlightenment. I think it is the same again...

CECILIA Yes!, and despite the darkness of the night, there is a sort of warmth coming out of the pub even though it’s at its closing hour...

NICOLAS It is part of this ambivalence of the image, although the pub is closing and this darkness is covering everything, then this sort of warmth appears... they, the patrons are a few, but they are carrying a fire, that is contrasting with the emptiness and quietude of the exterior. It is a very special and beautiful moment with a very special atmosphere...

CECILIA And if we associate the work with Hopper obviously, and Manet. Is that something you would associate yourself with?

NICOLAS It was unavoidable, when I saw these pub images, to think in Hopper’s Nighthawks and secondly in Manet as you point...

CECILIA I am thinking of his “Bar at the Folie-Bergere” painting...

NICOLAS Absolutely, this sad girl behind the bar... but mostly Hopper. He was the portrayer of the great depression at the United States, of the hopeless sensation behind the optimism in the economic growth. I love when hopper paints empty houses or buildings because he is actually painting people, portraits of people even though you can’t see them

CECILIA I find that really interesting, because, just like hopper was capturing that moment of depression, you are capturing a city in a moment where there is an absolute affluence, and it’s a culture of excess. Is this a sort of critique?

NICOLAS It’s just the bringing back of historic sensibilities... more than a critique I prefer to talk of an awareness of the gigantic shadows that the future projects in our present -following Shelley, the poet-. And part of the seductiveness of these images is that you can see that affluence but you also can see the other side of the story.

CECILIA Aha, and in this image for example?. What’s that’s story behind?

NICOLAS This has been Martha’s family pub for over 80 years. I know the story because many times, waiting for the perfect time, I went inside the pub and started talking with their owners. Martha is selling the pub, she is closing, nobody is coming, a buyer wants to build luxury apartments there. So I tried too, to make these portraits of pubs, like people’s portraits, just in the way I think Hopper did.

CECILIA In the photos, but particularly in the video, as a viewer, it is very captivating and you feel a bit like a voyeur...

NICOLAS The idea was to immerse the viewer in this special atmosphere. It is very voyeuristic at first sight, but sometimes you get into the image and become part of the scene too...

CECILIA And this kind of mounting of the photos, I think it helped a lot

NICOLAS Exactly. At a quick look, you only see glare and reflections. But having a second gaze you start to see things, you penetrate the surface, you get into the scenery and find details in the shadows and capture the whole atmosphere. It was a way for slowing down the images...

CECILIA And that’s what I find very appealing as well about this project. Normally I find that in photography, you look at pictures and you capture things immediately, whereas painting needs a different kind of time. And what these photographies do, it’s linking both worlds. There is a moment when you begin to see, to discover…

NICOLAS In all my works I always try to slow down the images with a steady and contemplative gaze and aesthetics. This has to do with the actual difficulty of the images to trigger a dive into ourselves. Most images nowadays only allude to the immediate, to the external. I think that art must be capable of slowing down the images as well as ourselves, to make us look inwards and detonate some sort of enquiry...

CECILIA It’s like when your eyes need a moment to be able to see after entering a dark room

NICOLAS Yea that is a beautiful metaphor!

CECILIA And the title of this series... is ‘We spin around the night’, which is also the title of Guy Debord’s 1978 film...

NICOLAS That’s right. The Situationists appeared, as in most of my work, in the act of wandering around the city at night looking for pubs. So this gave the name to the original photo series, although the exhibition is called Meditation on an ending. It is an old latin palindrome that 
Debord rescued –in my point of view- as a tribute to those who are searching without sleeping and get burnt by the fire...

CECILIA So the performative component of your work... it is present here too?

NICOLAS Absolutely. Although I do not appear explicitly, for me the performative work is as present as in the other pieces. When you see the whole photo series and the video, with their titles that refer to specific places around the city, you realize in your mind the performance itself. This drifting was the performance and it is very present for me in a more metaphorical and beautiful way sometimes.

CECILIA Your practice works really nice, reading it as an ethnographical investigation... you travel to different places and do very different things but all linked in a way.

NICOLAS Every place I have inhabited for long or short periods, was a trigger for me. My creative process is deeply linked to a place, it’s a response to it, to a reality. It is a buffer for approaching it, for being capable of assimilating what I like but also what scares me

CECILIA And where next?

NICOLAS London still has a lot to squeeze!

CECILIA: Ok Nicolas, great to have you here.

NICOLAS Thanks to you and all the best and luck with your new project

Meditation on an ending: Interview by Emma Lewis

  

Interview by Emma Lewis for Photomonitor

Nicolás Sánchez (b.1981) is a Chilean artist currently living in London. His practice is driven by an interest in the situations that highlight, and even suggest an alternative to, the conditions of capitalist society. Often this is realised through his own journeys or interventions in urban and rural spaces, which are then presented as short films and photographic series. In Wild rosehip jam (slow food) (2008), he recorded the making and sharing of jam made from fruits picked on a walk through the periphery of the city; in La balsa de Noe (living off) the fat of the land (2011) he documented his navigation of Chile’s Mapocho River on a raft that he constructed from the waste that clogs its waters.

Continuing his interest in the idea of landscape as performance, in Sánchez’s latest series his journey took the form of a pub crawl – although not in the traditional sense. Roaming London’s streets on Sunday evenings during the winter, he adopted the position of the lone outsider looking in, to capture pubs in the hour before closing on the slowest night of the week.

Consisting of a video and six of his series of thirteen photographs, Meditation on an Ending is Sánchez’s first solo UK exhibition and the inaugural exhibition at Cecilia Brunson Projects. His work has been shown in numerous international solo and group exhibitions including the MAC Museum of Contemporary Art, Chile, Borges Cultural Centre, Argentina, and BAC Festival Barcelona, Spain. In 2009 he won the Juan Downey award for video creation. Below, Emma Lewis recently interviewed Sánchez about the background to his works currently on show in London.

Emma Lewis: You have previously described your work in terms of a critique of capitalism: specifically, the idea of observing or creating situations and gestures that counter the homogeneity fostered under this ideology. How did you seek to develop this position in Meditation on an Ending?

Nicolás Sánchez: In all the cultural and artistic movements that interest me (the German Romanticism, the Decadentists, the flâneur poets of the modern era, the Hudson River School, to mention just a few), the night as an image and as a metaphor has been a recurrent subject. Especially during the Romantic movement at the end of the eighteenth century, the night represented an alternative to the suffocating clarity of the Enlightenment, and a fascination with the obscure arose in response to the excesses of rationalism and its misleading utopian promises. Meditation on an Ending brings back this same feeling that the Romantics experienced in their time. Because of the optimistic view based on science and technology as the solutions for all of our problems, we experience a misleading sensation of plenitude, we think everything is being clarified by these means, but – I think – it is not. Mainly because our existence is diverse and random by nature. Meditation on an Ending is an exercise of turning the gaze inwards, to the night of the self, to the infinite night, to the sombre future, to an ending.

EL: What interested you about the pub, specifically the institution of the British pub, with regards to this mood or spirit?

NS: First I was fascinated with the traditional pub as an image (the different decorative styles, the hanging pots outside, the names, those particular signs, and so on) but didn’t know what to do with it. Then I started understanding it as an old institution of convener spirit, as a gathering place for artists, intellectuals, writers, poets, bohemians, drunks and anonymous nighthawks, that have always defied the hours and challenged the norm that keeps them contained but never content. So then I started pub-crawling at night with my camera at that damn hour when pubs are almost closing. Obviously Hopper’s Nighthawks (1942) appeared, as did Manet’s A Bar at the Folies-Bergère (1882), and with them, these images of pubs like sinking ships in the night, a mix of pleasure and despair in a kind of contradictory harmony. It is again the bringing back of historic sensibilities: Hopper was the portrayer of the great depression at the United States, of the emptiness, anguish and hopeless sensation behind the curtain of blinding optimism and faith in the economic growth and material progress.

EL: In the video we observe a pub in this ‘damn hour’. A patron’s occasional, steady movements and an outside light that flickers sporadically are the only movements in an otherwise very still, quiet scene. Is your attention to slowing down and relative absence of action intended as a part of your mode of critique?

NS: In my work there has always been a steady and contemplative gaze and aesthetics. This has to do with the difficulty of images [succeeding in] triggering a dive into ourselves. Most images nowadays – even if they succeed to refer to something else than themselves, even if they get past the surface, to dig furthermore – even then, they only allude to the external. To be able to turn towards the internal, looking inwards, and spark an enquiry – not a desire – art must be capable of slowing down the images as well as ourselves. My works in general and Meditation on an Ending in particular are directed towards this, through a contemplative approach. More than criticizing without pointing to solutions, I look for an awareness of the gigantic shadows that the future projects in our present. That is how I like to read the video you mention, as a metaphor: While the city sleeps and the shadows cover everything, a few people plot their own revolutions, getting lost around the nights to be found in a new way every day, changing everything, changing themselves.

EL: A number of the works in the series are titled ‘We spin around the night’, from the palindrome ‘In girum imus nocte et consumimur igni’ (‘We spin around the night consumed by fire’), the title of Guy Debord’s 1978 film of the same name. Could you explain the significance of this?

NS: Actually this was my second finding, after Hopper and Manet. The Situationists appeared, again as in most of my work, in the act of crawling itself, of drifting around the city at night looking for pubs. The group led by Debord, that as part of the historic avant-gardes vociferated for changing everything from the root, conducted urban derivés as a way to change a world that suffocated them with boredom, juxtaposing to the city grid a human one. So this gave the name to the original photo series, although the exhibition is called Meditation on an Ending. It is an old Latin palindrome as you point it out, that Guy Debord rescued – in my point of view – as a homage to those who are searching without sleeping, to the wakeful who can not rest and get burnt, consumed by the fire while they are spinning around the nights.

EL: Did you apply any structure to your movements through the city? How were you guided around?

NS: I never make any plans in the first attempts. Here I let myself be guided by the night and its power to sharpen our senses. In the middle of the (partial) darkness, silence and solitude, everything resonates in a stronger way; the unknown and the uncertain awake anxieties, fears…. but also cheerfulness and quietude. That frightening beauty that the Romantics called the feeling of the sublime: that is my compass. Unlike controlled causal processes, the creative process – life itself, following Beuys – is not foreseeable. There has to be space for the casualty and imagination, especially at that numinous time at night when forms are ever-changing and diluted. It is a search for metaphors rather than answers, as the only possible way to capture the transcendental which most of the time is blurred or only insinuated.

EL: With the idea of drifting, or the derivé, in mind, I wonder what degree of importance you place on the specifics of geography and location? (For example, the pub frontage and also the red postbox seen in one image are indicative of the country you are in – but the name of the particular establishment has been digitally removed.) What was the decision behind this relative anonymity?

NS: The first cut I did among the pubs that left an impression on me, was to discard the too-bustling pubs and the over or under illuminated ones. After that, I digitally removed only the signs with the names of each pub, not looking for a denial of the place, but in an intention to extend the metaphor to any other pub. The postboxes, phone cabins, transit signage and slightly distinctive frontage of many pubs, despite speaking of a specific country (a detail that I like), are mostly generic urban furniture or archetypal typologies, so I didn’t consider them to interfere with the poetic play. The intent behind this selection process is to choose the best way to give the known the dignity of the unknown, as Novalis says, a higher meaning to the commonplace, to the ordinary a mysterious appearance.

EL: And how about choice of time, too? As you mention there is a sense of quietude, even melancholy, captured in these images of the Sunday evening in the hour before closing time – a feeling that may not have been evoked had you shot at a different time, on a different day of the week….

NS: Absolutely. Going back, London is a place endlessly photographed, full of images of its appearance, immersing myself in its night was the way for me to slow down the images, to make them point inwards again, where we never look in these times of insistent expellant images that have failed – or never wanted – to show us the elemental paradoxes of human condition. The quietude of Sunday midnights were a beginning for this elegy of the night, for those who are looking for themselves, who are in search of something they don’t know but that does not let them sleep, for those who don’t believe in mass revolutions but in small, silent conspiracies.

Capitalism & melancholy: A conversation with Pamela Prado

Pre-project 3d modelNoah’s raft, (living off) the fat of the land

Capitalism, practiced as a religion and a norm, gives rise to notions of progress that have a way of crushing in their path any and all historical, social, sensitive or mnemic (memory and recollections) links: any possible connection with the medium. This situation has led the artist to seek and revive historical sensibilities of the past (principally the romanticism of the late 18th century) that came about in response to similar situations that are now brought to life at the present moment in a somewhat defeated, post-apocalyptic manner.

But this response from the realm of art conveys more than just feelings of melancholy, tedium, fatigue and boredom—it brings with it new energies that recover, desire and envision other spaces, other ways of living, this time in the form of “micro-utopias;” a series of ideals that are necessarily modest, for confronting a dominant logic that is so much more powerful.

The actions undertaken by Nicolás Sánchez are almost always anecdotal tales, little pretexts for speaking about other things that, ultimately, are what intersect and structure his work: a soccer game, a meander through semi-urban areas with friends, a recipe for marmalade, a casual conversation, an illegal connection, the pursuit of an electric cable, the construction of a raft and its aimless disembarkation. All of these actions point to the same thing: they reveal certain urban situations, they recover forgotten memories, defend other velocities, reclaim lost spaces, rediscover other ways that people relate to one another and the environment, illustrate the need for other spaces and times for social connection and exchange, discover other dynamics and illuminate new alternatives as gestures of resistance to the ever- increasing tendency toward flattening, alienation, homogeneity and solitude.

What follows is an interview that is based on the exhibition Micro-Utopías but that could easily speak for an entire body of work, of perhaps minimal impact but tremendous metaphorical resonance.

Pamela Prado: What is the nature of the work you are exhibiting in Micro-Utopías?

Nicolás Sánchez: My piece is entitled La balsa de Noé (living off) the fat of the land (Noah’s Raft (living off) the fat of the land), and its title refers to the story in the Bible in which God orders Noah to build an ark to go off in search of another land, “where the seed of a new humanity may take root.” The English part of the title, “living off the fat of the land” shares that origin, and its original significance is a reference to living off the fertility and abundance of the earth, a phrase which today we can glumly translate as living off the fat of the capital cities. Specifically, the gallery installation consists of the projection of a video that documents the process that involved building, out of waste materials, a raft that I sailed down the Mapocho River. That raft is also part of the installation.

PP: I’d like to know where you work. In your studio? At home?

NS: I don’t have a studio, I try to use the city for that. My materials come from the city, which is where I work on them and where I set up my installations. My house is my studio, and that’s where I do the preparatory and follow-up work, which is slower and more detailed, and focused on planning, analysis and editing.

PP: To what degree is your work artistic and to what degree is it political?

NS: Hmm...I think my work is political insofar as it is artistic. My artistic vision and practice have to do with resisting a cookie- cutter approach to life. And this inevitably critical, contrarian and stubborn attitude gives the work political meaning and weight. I like to think of my pieces from the perspective of Joseph Beuys’s belief in the indivisibility of art and life, or something like the feminist catchphrase “the personal is political,” which defines art as something that emerges out of a critical stance toward life.

PP: What are the elements that are always present in your work?

NS: I’d like to point out two things: firstly, there is a quest –in both a metaphorical and a literal sense—that is prompted by a feeling of dissatisfaction that is constant and maybe impossible to resolve, that might ultimately respond to the mythical search for the cosmic axis. And secondly, there is a romantic quality, a melancholic approach to reality that is somewhat desperate and post-apocalyptic but always produces a spark of joy or hope within its sense of weariness.

PP: Who are your references?

NS: I have great respect for the work of Joseph Beuys, the Situationists, the Romantic landscape artists, Robert Smithson, Richard Long, Edward Hopper, Andreas Gursky, and Francis Alÿs, to name a few people from the realm of visual arts. And if I may, I’d also like to add the poètes maudits, H.D. Thoreau, Manfred Max- Neef, Adolfo Aristarain and Charly García.

PP: You work conveys some very harsh criticism of Capitalism. Could you develop a bit more about this?

NS: More than directing it toward the economic model and its execution, I think that the criticism found in my work in general is related to the application of that economic model as a religion, ideology and sole model. In other words, bringing the notion of exchange value to all levels of human life is tantamount to seeing and understanding the world in a very incomplete way, as if it were a huge supermarket. This has given way to certain ideas about progress in which the progressive flattening of the world is celebrated in the form of isolated suburbs, residential skyscrapers and bedroom communities united by six-lane highways, to give just one example connected to urban life.

PP: When I speak about micro-utopias it is related to the way in which your work makes a social statement, the way it forces us to question the structures of our society. It doesn’t attempt to change the world; instead, it presents alternative realities. What, in your opinion, are some of these realities?

NS: I’m not sure that the realities I present are very well-defined, but what I do, at least, is suggest a territory from which to imagine them. Fleeting places where other coordinates of the senses operate, where behind the fat of the capital cities we may find the memory, recollections, history, culture, knowledge, contemplation, the relationship with nature, human scale and velocity, self- control, social connections, generosity, and communication that are ultimately what allow us to understand one another and the world around us in richer, more diverse ways.

PP: In what way does your work relate to the viewer?

NS: I invite viewers into these new realities, and try to inspire them to create their own realities. And this is where I must emphasize the importance of the gesture in my work, because it is more suggestive in its attitude than effective in its action, and rather than being a finished work to admire, it is a suggestion, an invitation that gives viewers a space in which their desires may emerge. There is the intention of using poetry to illuminate alternative forms of life, creative forms of inhabiting space, and other visions of reality.

Pamela Prado is a Curator and art writer based in Santiago and Sao Paulo. She holds a degree in Philosophy from the University of Chile (2000) and graduated from the Royal College of Art in London with an MA degree in Curating Contemporary Art (2009). For the last 10 years she has undertaken a number of studies and work experiences integrating curating, art and philosophy. She has curated the exhibitions: “Wonderland: Actions and Paradoxes” (Centro Cultural Sao Paulo, Sao Paulo, February 2010), “Office of Real Time Activity” (Royal College of Art, London, March 2009), amongst others. Prado also organized the Seminar: “The New Archive. Documenting Visual Art from Latin America”, (Royal College of Art, London, May 2009). She has produced some publications and conducted interviews, such as the exhibition catalogue Friends of the divided mind, Royal College of Art, London, 2009; interviews to some curators such as Moacir Dos Anjos, (Exit Express, No. 47, 2009); and recently the book “Alfredo Jaar. The eyes of Gutete Emerita.” (Ograma, September 2010). Since 2009, she is working independently, and in collaboration with Danish art writer Sidsel Nelund, has created Curating Contexts, a platform for researching, discussing and reflecting on contemporary art in Santiago de Chile. She has just also finished a curatorial residency at Permanent Forum: Art Museums between the public and private realm in Sao Paulo, Brazil (September 2010).

Capitalismo y melancolía: Conversación con Pamela Prado

Noah’s raft, (living off) the fat of the land2011 HD Video, Color, Sound, 12’ 50”

Capitalismo y melancolía Las ideas de progreso que acarrea un capitalismo practicado como religión y norma arrasan a su paso cualquier vínculo histórico, social, sensible o mnémico (de memoria y recuerdos); cualquier conexión posible con el medio. De ahí que el artista conduzca una búsqueda y rescate de pasadas sensibilidades históricas (principalmente el romanticismo de finales del s.XVIII) que nacieron como respuestas a un diagnóstico similar, que ahora actualiza de manera un tanto post apocalíptica y desesperanzada.

Pero esta respuesta del arte no sólo acarrea sentimientos de melancolía, hastío, cansancio y aburrimiento, sino también nuevas energías que recuperan, anhelan e imaginan otros espacios, otras formas de vivir, pero esta vez en clave de micro utopías; unos ideales de modestia necesaria a la hora de enfrentarse a una lógica dominante muchísimo más poderosa.

Las acciones que realiza Nicolás Sánchez son casi siempre anecdóticas, relatos pretexto para hablar de otras cosas que finalmente son las que atraviesan y estructuran su trabajo. Un partido de fútbol, una deriva con amigos por zonas periurbanas, una receta de mermelada, una conversación casual, una conexión ilegal, la persecución del tendido eléctrico, la construcción de una balsa y el zarpe sin rumbo, son todas acciones que apuntan a lo mismo: revelar ciertas situaciones urbanas, rescatar memorias olvidadas, reivindicar otras velocidades, reclamar espacios perdidos, recuperar otras maneras de relacionarnos con el entorno y con los otros, evidenciar la necesidad de otros espacios y tiempos para el intercambio y el vínculo social, descubrir otras dinámicas y alumbrar nuevas alternativas como gestos de resistencia al creciente aplanamiento, la incomunicación, homogeneidad y soledad.

A continuación una entrevista a raíz de la muestra Microutopías, pero que bien puede hablar por todo un trabajo, de impacto mínimo quizás, pero de grandes resonancias metafóricas.

Pamela Prado: ¿En qué consiste la obra que presentas en Microutopías?

Nicolás Sánchez: El trabajo se llama La balsa de Noé (living off) the fat of the land y su nombre proviene del relato bíblico en donde Dios ordena a Noé construir una balsa para ir en busca de otra tierra, “en donde germine la semilla de una nueva humanidad”. La parte en inglés del título – living off the fat of the land – también comparte ese origen, y su significado original hace referencia a vivir de la fertilidad y abundancia de la tierra, frase que hoy traduzco tristemente como vivir de la grasa de las capitales. Concretamente la instalación en la galería consiste en la proyección de un video que registra el proceso de construcción con desechos, de una balsa en la que navego aguas abajo el río Mapocho, embarcación que también es parte de la muestra.

PP: Me gustaría saber dónde trabajas. En tu taller? Casa?

NS: No tengo taller, he intentado usar la ciudad para eso. Mis materiales provienen de ahí y es ahí donde los trabajo e instalo. Mi casa es mi estudio, donde realizo el trabajo previo y posterior, más detallado y lento, de planificación, análisis y edición.

PP: ¿En qué grado tu trabajo es artístico y en qué grado es político?

NS: Mmm creo que mi trabajo es político en la medida en que es artístico. Siempre mi visión y práctica del arte han tenido que ver con la resistencia a entender la vida como un cookie cutter. Y esta postura inevitablemente crítica, contraria y testaruda carga y significa el trabajo políticamente. Me gusta pensar mis trabajos desde esa indisolubilidad del arte y la vida que plantea Joseph Beuys, o desde el lema feminista “lo personal es político”, que define el arte como una actitud de vida crítica.

PP: ¿Cuáles son los elementos que están presentes constantemente en tus obras?

NS: Me interesa aislar dos; por un lado la búsqueda – en sentido metafórico y también literal- provocada por una insatisfacción constante y quizás imposible de colmar, que puede finalmente obedecer a la búsqueda mítica del axis mundi. Por otro lado está el carácter romántico, la aproximación melancólica a la realidad, un tanto desesperanzada y post-apocalíptica pero que en su hastío acarrea un asomo de alegría o esperanza.

PP: ¿Quiénes son tus referencias?

NS: Respeto mucho el trabajo de Joseph Beuys, los Situacionistas, los paisajistas románticos, Robert Smithson, Richard Long, Edward Hopper, Andreas Gursky y Francis Alÿs por nombrar algunos de la esfera de las artes visuales. Si me permites ampliarme me gustaría nombrar a los poetas malditos, a H.D. Thoreau, Manfred Max-Neef, Adolfo Aristarain y Charly García.

PP: En tu trabajo hay una crítica fuerte al Capitalismo, ¿podrías desarrollar un poco más este punto?

NS: Yo creo que la crítica que atraviesan mis trabajos en general, más que aterrizarla al modelo económico y su funcionamiento... discusión muy poco poética por lo demás... es a su aplicación como religión, ideología y modelo único. Es decir, llevar el valor de cambio a todos los niveles de la vida humana es ver y entender el mundo de manera muy incompleta, a la manera de un gran supermercado. Eso ha desencadenado ciertas ideas de progreso en donde el aplanamiento progresivo del mundo es celebrado en forma de suburbios aislados, torres habitacionales y ciudades dormitorio unidas por autopistas de 6 vías, por decir sólo un ejemplo ligado a la vida urbana.

PP: Cuando hablo de micro-utopías es en relación a como tu obra tienen un impacto social, como fuerza a cuestionar las estructuras de la sociedad, renunciando a cambiar el mundo pero presentando realidades alternativas. ¿Cuáles consideras que son estas realidades?

NS: No sé si las realidades que presento son muy definidas, pero sí al menos sugiero un territorio desde donde imaginarlas. Lugares efímeros donde operan otras coordenadas de sentido, donde tras la grasa de las capitales está la memoria, los recuerdos, la historia, la cultura, el conocimiento, la contemplación, la relación con la naturaleza, la escala y velocidad humana, la auto- contención, el vínculo social, la generosidad y la comunicación que finalmente nos permiten entendernos y entender lo que nos rodea de maneras más ricas y diversas.

PP: ¿De qué manera tu trabajo se relaciona con el espectador?

NS: Intenta justamente invitarlo a estas nuevas realidades, a crear las suyas propias. Y aquí rescato la importancia del gesto en mi trabajo, por ser más sugerente en su actitud que efectivo en su acción, por ser, más que una obra terminada para admirar, una sugerencia, una invitación donde el propio deseo del espectador puede surgir. Está la intención de iluminar con poesía modos alternativos de vida, formas creativas de habitar, otras visiones sobre la realidad.

Pamela Prado es curadora de arte contemporáneo. Actualmente trabaja como coordinadora nacional de Artes Visuales del Ministerio de Cultura en Chile, también a cargo de la galería Gabriela Mistral. Licenciada en Filosofía de la Universidad de Chile (2000), es además Magíster en Curatoría en el Royal College of Art en Londres (2009). Durante los últimos 10 años ha realizado una serie de estudios y trabajos que integran Arte y Filosofía con Curatoría. Entre las exposiciones que ha curado se incluyen: “Wonderland: Actions and Paradoxes” (Centro Cultural Sao Paulo, Sao Paulo, Febrero 2010), “Office of Real Time Activity” (Royal College of Art, Londres, Marzo 2009), entre otras. Pamela Prado además organizo el Seminario: “El Nuevo Archivo. Documentando las artes visuales de Latino América” (Royal College of Art, Londres, Mayo 2009). Ella también ha realizado algunas publicaciones y entrevistas: catalogo para la exposición Friends of the divided mind, Royal College of Art, Londres, 2009; entrevista al curador Moacir Dos Anjos, (Exit Express, No. 47, Madrid, España, 2009); “Alfredo Jaar. Los ojos de Gutete Emerita” (Santiago, Chile, Septiembre 2010), entre otras publicaciones. El 2009 en colaboración con la teórica de arte Sidsel Nelund fundaron Curating Contexts, una plataforma para la investigación, discusión y reflexión en torno al arte contemporáneo en Chile.

Exceso de velocidad

Shots from the bike tourBurning outskirts

Por Rodrigo Galecio A.

La relación con la tierra comienza por el habituamiento a la correspondencia de las partes que componen la casa en la que habitamos. La arquitectura, en este sentido, es en primer lugar una costumbre y, luego, una medida que nos permite dimensionar, representarnos o imaginar, por ejemplo, la distancia que existe entre un lugar y otro. Por ello, transitar por un recinto se puede pensar como un trabajo de reconocimiento. A otra escala, pero igualmente determinado por las proporciones de la arquitectura, lo mismo es posible al emprender un viaje por la ciudad. Pero no es lo mismo si lo hago a pie, en bicicleta, en automóvil o en algún medio de transporte público. Cada uno de estos vehículos es una velocidad diferente, luego, formas distintas de consumir el tiempo, el espacio, precisamente, la realidad.

La pregunta de Nicolás Sánchez, que hace a través de su obra, es una que inquieta la lentitud por oposición a la aceleración del agotamiento espectacular de la realidad provocada por el abuso de las prótesis tecnológicas y, a su vez, la distorsión que generan respecto de la percepción del mundo las redes de telecomunicación y, así, de la inevitable instrumentalizada y, luego, alterada relación del hombre en términos de sociabilidad y en lo relativo a la costumbre de la ciudad.

La experiencia de Santiago, en este sentido, es como la de otra ciudad a cada momento, pues, es la imagen de una ciudad que se olvida tras la pantalla del artificio de la velocidad, el espectáculo (la publicidad aún no ha terminado de invadir cada rincón que le ha sido posible) y el dramático acontecer apresurado de su estado rónico de destrucción y reconstrucción, lo cual, por otra parte, deviene en fuertes contradicciones desde el punto de vista de las prácticas sociales y urbanas que surgen de esta dinámica.

Lo que el viaje señala, en este caso particular, guarda relación estricta con su destino: Galería Metropolitana, la cual, en cuanto cuerpo plástico y por ubicación, ofrece desde sí lecturas complejas por contradictorias a cualquier obra que se le aproxime o que ella acoja. Porque el mérito o el plus de Galería Metropolitana, en cuanto dilema económico-cultural, además de jugar en el columpio con la idea de marginalidad y ser espacio de arte al mismo tiempo, es enfatizar lo emergente y lo residual simultáneamente. Los materiales de su edificio (modulados industrialmente) no se pueden caracterizar como tradicionales ni nostálgicos, aunque técnica e históricamente puedan serlo ya. La construcción se autoseñala a partir de una estrategia de contraste por oposición material y formal al contexto y, sin embargo, se emplaza aparejada (como una especie de ironía mordaz del tipo de ampliación vernacular típica del barrio) a una casa estándar de un sustrato de la clase obrera que ya podríamos entender como tradicional por apegada a unas costumbres que no rechazan claramente motivaciones ideológicas conservadoras como la familia y el vecindario; en este caso, con sus casitas, sus almacenes, panaderías de esquina, ferias y peatones aún transitando considerablemente. Justamente, todo lo opuesto respecto del contexto urbano desde el que inicia el artista su marcha. Porque en éste, el peatón, el hombre, ha desaparecido en el mall o en, ahora, el hipermercado, en la velocidad del automóvil y en la borradura más brutal del antiguo barrio, el vecindario y la casa de familia tradicional. Eso sí, manifestándose una renovación tecnológica y consideración con el contexto sólo en algunos pocos edificios, pues, prácticamente la totalidad de ellos son simplemente tortas de hormigón armado indiferentes a la idea de emplazamiento.

En fin, lo que este viaje manifiesta implícitamente es que la ciudad (aunque más bien, metrópolis o, quizá ya, megalópolis) de Santiago es una contradicción apologética, en la que conviven la fuerza transformadora y espectacularidad de la lógica cultural del capitalismo tardío (claro que como retardado, retrasado o moroso) y la pobreza y chabacanería propias del subdesarrollo que lo retienen en un estado no avanzado.