Nicolas Sanchez L.

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Huellas en el polvo (Mientras avanzaba, sentí breves destellos de belleza y terror)

Después de la serie Atmósferas (hay algo existencial en estas imágenes que no consigo nombrar) exhibida el año 2015 en Galería NAC, Nicolás Sánchez continúa mirando al cielo en este nuevo trabajo basado en imágenes de archivo del programa Apollo de la NASA, cuyo objetivo era llevar el hombre a la luna.

Huellas en el polvo (Mientras avanzaba, sentí breves destellos de belleza y terror)

Por siglos la humanidad ha estado fascinada por la sola idea de los viajes espaciales. Mucho antes de que ingenieros y científicos consideraran en serio la posibilidad de viajar al espacio exterior, el arte y la literatura ya estaban inflamados de fantasías fuera de la atmósfera terrestre. Y la luna, nuestro vecino astronómico más cercano -a sólo 3 días en nave espacial- y visible a simple vista, ha sido uno de los principales escenarios de estos intentos de la ciencia ficción por aplacar con imágenes el terror al futuro, al gran vacío.

Sólo 12 hombres han pisado la Luna en 6 misiones exitosas de la NASA y su programa Apollo. Neil Armstrong fue el primero en tocar la superficie al bajar del módulo lunar el 20 de julio de 1969 en la misión del Apollo 11. El último en caminar sobre la luna fue Eugene Cernan el 14 de diciembre de 1972 en la misión del Apollo 17. Estos 12 hombres han sido los únicos en poner pie en un objeto astronómico que no sea la Tierra. Y lo hicieron cargando cámaras fotográficas adosadas a sus trajes espaciales con las cuales registraban sus travesías lunares en busca de explicaciones.

Las imágenes de esta muestra fueron creadas a partir de estos originales, conservados en los archivos públicos del programa Apollo de la NASA. En un proceso que tardó 3 años, realicé una selección de entre más de 8.000 imágenes, las cuales fueron referenciadas en el atlas lunar y luego unidas digitalmente para conformar una nueva imagen de mayor amplitud. Es una exploración personal de un archivo histórico, con una inquietud por lo sublime, por el acto de fotografiar, por las huellas de la experiencia humana, por las imágenes menos científicas.

En la muestra se exhiben también copias (blueprints) de esquemas y planos originales del módulo lunar, fotografías satelitales capturadas por el LROC (Lunar Reconnaisance Orbiter Camera) de los sitios de alunizaje que muestran las huellas aún visibles de los recorridos, y una serie de videos de la carrera espacial obtenidos del mismo archivo.

Las vistas de la superficie lunar, rocosa, fina, polvorienta, sin atmósfera, bañada de una luz blanquecina, plateada y el gran silencio como telón de fondo, parecieran punzarnos con preguntas fundamentales que se disparan en todas direcciones: el misterio del drama cósmico, la proeza técnica, el asombro y el deseo humano por comprender, el vértigo existencial que provocan los espacios infinitos, -o como lo describió perplejo Buzz Aldrin al bajar del módulo lunar- la magnífica desolación.

Nicolás Sánchez L.

La atención en lo invisible

Sunset at the Aschlöksken IStudies on the twilight (Scenes from two rivers) Dyptic, Analog photography, C-Print, 180 x 150 cm

Este artista plástico, retrata en sus diversas series fragmentos de la vida moderna. A través de una mirada sublime e inspiradora, hace que los espectadores de su obra puedan mirar hacia adentro, desencadenando con sus imágenes una especie de meditación privada, logrando que nos conectemos con nuestra esencia y la del mundo.

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Los desiertos son lugares de vértigo existencial. Entrevista en Revista Full

Entrevista para Revista Full de La Tercera por Soledad García-Huidobro

Hace unos años el artista chileno Nicolás Sánchez decidió instalarse en el norte. Luego se fue a estudiar a Alemania, de donde viene llegando con una nueva mirada de la zona desértica de nuestro país. Hoy presenta la serie Norte Grande y traspasa la barrera del artista promisorio. La entrevista completa después del salto.

Mientras estudiaba en la Escuela de Alte de la UC algo lo incentivó a tomar cursos de fotografía análoga con Jorge Padilla y de video con Roberto Farriol. Nicolás Sánchez, hoy, con diversas exposiciones en Chile y Europa, suma su reciente experiencia en Dusseldorf, donde compartió taller durante un arto con artistas de distintas disciplinas locales y provenientes de otros lugares como Israel, Kurdistan e Irán. Esto posibilitó un diálogo nutrido que lo llevó a darle forma a su nueva muestra llamada Norte Grande. En ella intenta “conectar objetos ingleses encontrados en el desierto con nidos de tucúqueres recolectados en Quillagua y fotografías de gran formato de cañerías colosales, polvo en suspensión, estaciones de monitoreo, y atardeceres dorados de nostalgia", dice Nicolás.

Aprovechó su tiempo al máximo estando fuera. Estudió nuevas técnicas audiovisuales, trabajó en una serie de serigrafías y reunió material para nuevos proyectos; hizo un recorrido por el Rhineland, la cuenca del Rin que Víctor Hugo comparó con las plateadas arenas de los arroyos brillantes del Nuevo Mundo, y realizó un estudio sobre la vida nocturna y la iluminación artificial en Düsseldorf, Berlín, Teherán y Londres. 

Hoy, el resultado de su serie Norte Grande viene a poner un pilar más dentro de la solidez de su carrera. “Me vine al desierto siguiendo mi interés en ese arte sutil -que describía Salvador Reyes en su libro “Andanzas por el desierto de Atacama”-, de viajar y amar el mundo para descubrir los secretos lazos que unen las ciudades. Me interesaba descubrir la historia humana tras la conquista del despoblado de Atacama como era llamada la región durante la Colonia, y en esa aproximación quería buscar imágenes despegadas de lo documental, un retrato de lo invisible, una imagen que pudiera viajar por el tiempo, que no comunicase algo directamente, sino que pudiera habitarse”.

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What's new, what's next 

Por: María José Mora D. / Retratos: Bárbara San Martín S. para Revista Casas

Nuevas generaciones están tomando forma y fuerza en el campo artístico. Elegimos a seis artistas chilenos que destacan por poseer propuestas y estéticas propias que llaman la atención y que, poco a poco, los ha posicionado en el competitivo mundo del arte.

Este artista, egresado de Bellas Artes de la Universidad Católica, es un trotamundos, sus pasos recorren Europa y América, pero hoy se encuentra en Chile instalado en Antofagasta. “Me vine al desierto en un subviaje, de un viaje interior del cual espero no regresar. Me interesa esta tierra triste, réproba de maldición como se lamentan los versos de Francisco Pezoa. Hay algo de far west en su estética de abandono y descampado, su imagen me produce una hermosa confusión”, cuenta. El trabajo de Sánchez está ligado principalmente a la fotografía y el video, soportes que le llaman la atención hace un tiempo y en los que ha profundizado bastante. “No elegí esos soportes, más bien es lo que me interesa de un tiempo a esta parte; a veces lo veo como un camino largo hacia la pintura. Lo que me interesa de las cámaras es su completa subjetividad, a contramano de su aparente reproducción mecánica y fiel de la realidad. Me atrae su vaguedad, lo que va más allá de su superficie. En eso han profundizado Roland Barthes y Walter Benjamin, el que incluso inspiró una serie de TV en 1972, ‘Modos de ver’, de John Berger”, cuenta el artista. Para explicar su trabajo, Nicolás se acerca a una idea muy vinculada a la tradición cristiana – no a la religión– en eso de no buscar respuestas en el viento huracanado, sino en el susurro de la brisa. “Intentando algo similar, hablaba con un amigo músico acerca de la originalidad y complejidad de la obra de Spinetta, la que acordamos en describir vagamente como una estética, una actitud. La pregunta siguiente es cómo detecta uno cuando ha entrado en una obra o en una pieza musical, por ejemplo, y si es capaz de describirla. Aquí me acordé de Wittgenstein, quien ejemplificada este problema con nuestra capacidad de distinguir una mirada de amor genuina de una pretendida, pero siendo incapaces de describir la diferencia. Ahí entra la metáfora como aproximación posible para iluminar esas diferencias sutiles; es la manera en que me acomoda acercarme a mi propio trabajo”, explica Sánchez.

La obra de Nicolás tiene una cierta poética y misterio que resuenan en el espectador mientras contempla su obra. Estas pueden ser vistas y experimentadas bajo distintas técnicas. Cuando le preguntamos sobre su relación con el cine, destaca el documental lírico “La vida está en otra parte” que estrenó el 2013 en Londres en la Galería de Cecilia Brunson. Ahí Sánchez estaba explorando, no tanto con el medio mismo como hacían los videoartistas de los ’70, sino con el proceso de hacer cine, de la observación documental y de la vinculación de todo eso con la vida y la búsqueda personal. Nicolás ha tenido varias exposiciones individuales y colectivas centradas en sus fotografías. La última fue en el 2015 en la Galería NAC, donde mostró “Atmósferas (hay algo existencial en estas imágenes que no consigo nombrar)”. Se trató de fotografías de gran formato que mostraban los cielos de determinadas partes del mundo a distintas horas, lo que producía en el espectador cierta meditación, porque había algo metafórico y existencial que se podía palpar en el trabajo. “Mi proceso creativo está muy vinculado a la vida diaria, a las miserias domésticas, a mis lecturas, a la música, al cine, a los viajes, al lugar habitado, al vaivén emocional, a los lugares mal iluminados, es un proceso personal lleno de curvas, no hay moldes de galleta. Si me dejas volver a Spinetta, hay que hacer pan y hay que hacer canciones, si vives todo el tiempo haciendo lo mismo te consumes, hay que preservarse haciendo otras cosas”, sostiene Sánchez y agrega: “Hay muchas preguntas para las que no tenemos respuestas científicas, no porque sean misterios impenetrables, sino simplemente porque no son científicas. Ahí entran las interrogantes que plantea el arte, la música, el cine, etcétera; las preguntas que buscan tratar de comprender mejor el mundo y a nosotros mismos. No persiguen una verdad, sino iluminar conexiones posibles. No puedo responder más en concreto, porque mis trabajos nada concreto dicen; mi deseo es mirar hacia adentro y disparar el ánimo en todas direcciones”... La entrevista completa después del salto.

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Norte Grande (a Antofagasta)

Golden Sunset IIDigital C-Print, 192 X 155 cm, Mounted on Dibond and Diasec
Amar el mundo, viajar, es un arte sutil
que consiste en descubrir
los secretos lazos que unen las ciudades.
Salvador Reyes, Andanzas por el desierto de Atacama.

Desde fines del S.XIX, en Antofagasta recalaba todo aquel aguijoneado por el deseo de hacer rápida fortuna. Llegaban en barcos llenos de sueños de oro y metales preciosos a esta aislada franja entre dos extensiones inabarcables –el desierto de Atacama y el océano Pacífico-. La ciudad fue construida así, por el deseo, la esperanza y la decepción; por empresas épicas y solitarias epopeyas en esa eterna búsqueda humana de fortuna y bienestar.

Las riquezas escondidas en el desierto eran tales que se llegó a creer que la pampa era una superficie imantada que atraía sustancias metálicas del cielo y la tierra. Lo cierto es que a estos páramos inhabitables se arrojó el hombre en busca de riquezas; aquí vivieron y penaron miles de hombres, entre la fortuna y la desgracia, el triunfo y la miseria, combatiendo al desierto en un esfuerzo de toda la vida, alimentados por la fascinación y la quimera de la veta.

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La fotografía metafísica de Nicolás Sánchez. Entrevista en Cultura de La Tercera

La Tercera, 13/11/2015

Mientras estudiaba en la escuela de Arte UC, Nicolás Sánchez (1981) tomó cursos de fotografía análoga con Jorge Padilla y de video con Roberto Farriol. Hoy es uno de los artistas emergentes chilenos más promisorios. Ha ganado varios premios, como el de Creación y Autoría Audiovisual Juan Downey 2009; ha exhibido en el MAC, en Sala Gasco y en Galería NAC, y su trabajo ha llegado también al Centro Cultural Borges, de Buenos Aires, al Festival BAC de Barcelona y a la sala Cecilia Brunson Projects de Londres. Ahora prepara maletas otra vez: acaba de ser seleccionado como artista en residencia por la Lepsien Foundation de Alemania.

Tras volver a Chile en 2014, Nicolás Sánchez se fue a vivir al desierto, como una forma de investigación personal. “Busco mostrar lo ordinario de forma nueva, extrañar. Es intentar volver a experimentar ese encandilamiento de la primera mirada, devolverle la profundidad a una imagen que hemos vaciado mirando sólo su superficie”, cuenta.

Actualmente prepara una muestra sobre el Norte Grande, “una especie de homenaje a Antofagasta; la ciudad más hostil que he tenido la fortuna de habitar. Son fotografías, videos, instalaciones, trabajos con objetos encontrados, que buscan hablar de esta ciudad formada por historias de inmigración, empresas épicas, deseo, esperanza, decepción”, dice. Y, a su vez, planifica la residencia artística en Düsseldorf, donde se quedará al menos un año.

“Me agita la idea del espíritu alemán -dice-, donde está muy presente la idea del arte como un vehículo de profunda revelación emocional y metafísica. Desde la mitología pre cristiana hasta Wagner, hay una valoración de lo romántico como una actitud del espíritu, una reflexión del tiempo, de la condición humana... me gustaría buscar lo pequeño en esa escala colosal”.

Su trabajo artístico está lejos de la contingencia. “No veo TV, escasamente leo prensa, salvo algún titular de crónica roja regional como si leyera poesía; la actualidad me hace daño, no me interesa, y no es de fanfarrón, es una enfermedad de anacronismo y desasosiego endémico pero que me obliga a mirar hacia adentro, a buscar algo que no se debilite ni pase de moda”, dice. “Le leí a Adriana Valdés eso de que la poesía es lo que sale cuando el habla se entra, cuando silenciamos la cháchara, la palabra convencional, la muerte”.

¿Cuál fue el sentido de Atmósferas, uno de sus últimos trabajos en Galería NAC?

Esa serie que comencé hace 7 años es un registro fotográfico de la atmósfera terrestre, y de los campos de color que forma la luz al atravesarla. El título completo es Atmósferas (hay algo existencial en estas imágenes que no consigo nombrar), y con ella justamente buscaba dar nombre en imágenes a la profundidad sobrecogedora de esas atmósferas, para mí, cargadas de preguntas escatológicas. Estaba estrechamente relacionada a los pensamientos de Pascal y al estremecimiento metafísico que le generaba la contemplación del universo: “¿Quién me ha puesto aquí? Por qué me han sido destinados este lugar y este tiempo?”.

La entrevista completa después del salto

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La vida está en otra parte: estreno online

Para Ladera Sur

¿De que se trata La vida está en otra parte?

De la vida de Horacio, que estudia un oasis de niebla en pleno desierto de atacama y la de Alfonso, que intenta resucitar una estancia ovejera en la Patagonia. Ambas historias las conecta mi viaje a conocerlos y las largas conversaciones que sostenemos en torno a la vida, la modernidad, la resistencia y el cambio, siempre inmersos en paisajes sobrecogedores. Es un documental lírico de sus experiencias de vida que revelan una profunda conexión y sensibilidad.

¿Cual fue el primer estímulo para realizar este documental?

Fue un proceso muy personal, sentía la necesidad de descubrir otras formas de vivir y sacudirme de la tendencia a entender la vida como un molde de galletas

¿Cómo y cuando fue el proceso de filmación?

Hace ya 5 años partí solo, con el mínimo equipo posible, cámara y trípode al hombro. Me largué a filmar estas historias con minúsculas, relatos sencillos de individuos libres, cuyo mejor discurso son sus propias vidas, las que resonaban en mi como bombas contra el sentido común.

¿Cuanto de guión había?

Habían ciertos temas que atormentaban a mis personajes y otros que me rondaban a mi. En alguna parte nos juntábamos. Fue un proceso sin guiones ni storyboards, a mi parecer no había otra forma de hacerlo. Las herramientas que yo sí había decidido que me ayudarían a encauzar la historia eran el paisaje, el encuadre, la composición, la luz, el montaje, la música, la edición…

La edición… ¿como fue ese proceso?

Muy intenso y solitario. Sólo después de 2 años me animé a editar las más de 100 horas de material producto de ese proceso catártico. Cientos de escenas en el que botón rec nunca fue apretado, diálogos en donde las cintas se acababan en la mitad, tomas sin audio, personajes fuera de cuadro, etc hacían muy desafiante el proceso de cortar y pegar. Si bien las historias habían de cierta manera decantado ya en mi, nunca supe antes de terminar la edición si en todo ese material había finalmente una película.

¿Que papel juegas tu como personaje?

Me gusta pensarme como un facilitador, un catalizador. Mi intención con el pequeño gesto de exponerme también ante la cámara, era únicamente crear una atmósfera de intimidad y complicidad con el personaje que potenciara la naturalidad. Y en la práctica funcionaba, la cámara se olvidaba a los pocos segundos.

¿Por qué hablas de un documental lírico o de un film de artista?

Porque creo que LVEOP está a medio camino… no es cine, ni tampoco video arte. En todas las desiciones que te comento hay una transacción quizás en desmedro de la perfección técnica y lo probado y a favor del ensayo, la historia y el espíritu de la empresa que no tienen que ver con la industria del cine. Por otra parte, el film tiene una narrativa más tradicional que está lejos del video experimental.

Además hay un tratamiento del tiempo, de la composición, de las imágenes… esa insistencia en los planos fijos, cuidados y relativamente largos

Sin duda. Hay una propuesta estética y narrativa -que sigue la línea de otros trabajos míos anteriores- muy contemplativa, de tomas fijas, con un énfasis muy marcado en el paisaje, con un ritmo que habla más por lo que calla…

Y la música juega un rol fundamental también en esa dirección

Efectivamente. Trabajé muy de cerca con hermano-hermano, quienes decidieron desde el primer minuto realizar música original para la película. En ese sentido, la banda sonora es una pequeña opera hecha a la medida, funcionan a la perfección juntos.

¿De donde viene el nombre? La vida está en otra parte es una novela de Milan Kundera…

Pero antes de titular esa extraordinaria novela de 1969, era un graffiti de los movimientos sociales del Mayo francés (1968)… creo que es una frase muy cautivante, de un poder sugestivo que sigue vigente, que siempre se aleja y que como toda utopía, sirve para caminar.

¿Que recorrido ha hecho la película en términos de exhibición?

Se ha mostrado en un circuito bastante diverso; en galerías de arte por un lado como Cecilia Brunson Projects en Londres o NAC y BLOC en Santiago, asi como en festivales de cine documental o independiente como FICA, FECIR, FICAMS, FEDOCHI en Chile o el BIFF y Culture Unplugged en Estados Unidos.

Atmósferas (HAEEEIQNCN) en Visioner TV

Atmósferas en Visioner TVtrevista de Visioner TV a propósito de la muestra Atmósferas (hay algo existencial en estas imágenes que no consigo nombrar)

De Visioner TV publicaron esta video entrevista a propósito de la muestra Atmósferas (hay algo existencial en estas imágenes que no consigo nombrar)

Atmósferas (hay algo existencial en estas imágenes que no consigo nombrar) es un registro fotográfico de la atmósfera terrestre que inicié el año 2008 -hace 7 años-. La observación de la parte gaseosa de la Tierra y de los campos de color que forma la luz al atravesarla, se transformaron en un estudio sobre la luz, sobre el color y su percepción pero por sobre todo, acerca de los efectos sensibles en nosotros, el espacio y el tiempo.

De alguna manera hubo 3 momentos, por llamarlos de alguna forma, que se me aparecían constantemente a través de estos años.

Lo primero es la revolución de Copérnico en el siglo XVI que desvió la mirada de un sistema que creía a la tierra el centro del universo, hacia un espacio infinito, hacia un universo inmenso.

Después vino Pascal, el matemático-físico francés que a mitad del siglo XVII abandonó sus estudios científicos después de una epifanía mística, y se dedica a la filosofía y la vida de asceta. Pascal escribe en sus pensamientos -su libro más famoso- acerca del estremecimiento metafísico que experimentaba en la contemplación del cosmos; “¿Quién me ha puesto aquí? ¿Por qué me han sido destinados este lugar y este tiempo? ¡El silencio eterno de los espacios infinitos me aterra!”.

Y por último, entra esa frase de Oscar Wilde a propósito de Whistler -el pintor estadounidense que sin embargo vivió y pinto la mayor parte de su vida en Inglaterra- de que “No había niebla en Londres hasta que Whistler la pintó”. Y de alguna manera eso me hacía mucho sentido para interpretar toda la tradición de los paisajistas desde Friedric a Rugendas que en sus paisajes impregnan la atmósfera de preguntas escatológicas, de dudas metafísicas, una búsqueda espiritual que rehuye las iconografías al uso.

Todo eso desencadenó en este acto insistente de fotografiar la luz rasante en desiertos, trópicos, costas, montañas, estepas, en nuestras ciudades contaminadas; Valparaíso, el Magreb, Mongolia, Patagonia, Atacama, Irlanda, Buenos Aires, Calais… Ciudades y lugares que despiertan asociaciones hacia todas direcciones, hacia la oscuridad del cosmos, hacia el camino misterioso que es el va hacia adentro, como decía Novalis.

Las horas que elegí para realizar estas fotografías fue minutos antes de que amanezca, de que claree el alba, o en el ocaso, cuando el sol cae y la luz de las estrellas no es aún visible. Elegí ese momento porque era donde yo percibí que la atmósfera de la esfera terrestre adquiría la profundidad más sobrecogedora.

Me gusta pensar esto en términos del concepto de lo sublime que desarrolla Kant en su Crítica de la razón y que lo compara a la belleza. El decía que “mientras lo bello es limitado, lo sublime es infinito, y la mente en su intento de imaginar lo que no puede siente dolor por el fracaso pero placer contemplando la inmensidad del la tarea.

Las fotografías están impresas en formatos relativamente grandes, y buscan justamente incluir al espectador en esta atmósfera, en esta sensación, involucrarlo de alguna maneras en esta sensación.

Atmósferas (hay algo existencial en estas imágenes que no consigo nombrar) solo show en Galería NAC

“Whereas the beautiful is limited, the sublime is limitless, so that the mind in the presence of the sublime, attempting to imagine what it cannot, has pain in the failure but pleasure in contemplating the immensity of the attempt” ― Immanuel Kant, Critique of Pure Reason

A comienzos de abril se inaugura Galería NAC, un nuevo espacio de exposiciones de arte contemporáneo que busca enmarcarse dentro de una línea curatorial, definida en torno a un arte analítico y arquitectónico. Ubicado en Plaza Las Lilas, junto a AOA (Asociacion de Oficinas de Arquitectos), la galería propone un nuevo foco cultural conectado a la vida de barrio, realizando una propuesta con contenidos que aporten al sector para acercar el arte a un nuevo público. La inauguración y lanzamiento de este nuevo espacio para el arte contemporaneo, será con la muestra “Atmosferas, (hay algo existencial en estas imágenes que no consigo nombrar)” del artista Nicolás Sánchez.

Atmósferas es un registro fotográfico -una serie sin final- de la atmósfera terrestre. La observación de la parte gaseosa de la Tierra y de los campos de color que forma la luz al atravesarla, se transformó en un estudio sobre la luz, el color y su percepción pero por sobre todo, acerca de sus efectos sensibles en nosotros, el espacio y el tiempo. El estudio del cómo las partículas en suspensión de la atmósfera determinan su colorido, dio paso al acto insistente de fotografiar la luz rasante en desiertos, trópicos, costas, montañas, estepas, en nuestras ciudades contaminadas; transformando el estudio en experiencia.

Y es que la contemplación profunda de esos campos de color sumergen al espíritu en estados de ánimo y ensoñación sublimes, en esa ambigüedad perfecta que une el miedo y la angustia al gozo y el placer. Cuando la luz de las estrellas no es visible, cuando el sol se rinde al ocaso, o minutos antes de que claree el alba, la esfera terrestre adquiere una profundidad sobrecogedora. La experiencia individual de su contemplación despierta hermosos vértigos en el espíritu; la inmensidad, la añoranza de la lejanía del pasado y del futuro, una reflexión sobre la nostalgia, el tiempo, la muerte, el fin.

Valparaíso, el Magreb, Mongolia, Patagonia, Atacama, Irlanda, Buenos Aires, Calais… Ciudades y lugares donde se detuvo el tiempo despiertan asociaciones que se disparan en viajes hacia todas direcciones, hacia puntos que fugan al infinito, hacia la oscuridad del cosmos, hacia el camino misterioso que es el va hacia adentro, como decía Novalis.

Proyecciones" La vida está en otra parte" + entrevista FEDOCHI

Life is elsewhere2012 HD Artist Film, Color, Sound, 90’ 00”
Febrero 2015, Londres
Febrero 2015, FICA, Parque Tantauco, Quellón
2 - 7 Febrero 2015, FECIR, Rengo
8 Enero 2015, Taller BLOC, Santiago
Enero 2015, FICA, Arica
Enero 2015, FICA, Santiago
Enero 2015, FICA, Valparaiso / Viña del Mar
15 Diciembre 2014, FICAMS, Puerto Williams
3 Diciembre 2014, FICAMS, Punta Arenas
7 Noviembre 2014, FEDOCHI, Castro
14 Enero 2013, Cecilia Brunson Projects, Londres

¿Porqué te interesó hacer un documental como "La vida está en otra parte"?

Fue un proceso muy personal en una época muy determinada de mi vida. Venía llegando de vivir en España y me sentía más desencajado que de costumbre, gatillando en mi la necesidad de ir en búsqueda de eso que uno nunca va a encontrar, de descubrir tras tanta cháchara, otras vidas posibles, otras formas de vivir (de ahi el título de la película).

Caprichosamente la búsqueda tomó forma de película, y en ese mismo proceso caí en cuenta de que ésta ya estaba hecha en mi cabeza. Dos personas que conocí por circunstancias determinadas (y determinantes) en mi vida, habían construido a través de mí un discurso sobre la vida en forma de largometraje documental. Si bien había llegado tarde a mi propia idea, aún faltaba filmarla.

Y así fue que cargando un trípode y una cámara sobre los hombros me largué a filmar estas historias con minúsculas. Son relatos sencillos, de vidas pequeñas, de individuos libres cuyo mejor discurso son sus propias vidas, las que resonaban en mi como bombas contra el sentido común. Me gusta imaginar a los protagonistas como conspiradores de lo establecido, que piensan al detalle para vivir al por mayor.

¿Cómo definirías el documental, como para que el público tenga una idea de a qué se enfrentarán?

Es un documental lírico, o una película de artista, a falta de mejores nombres para llamarlo. Hay una propuesta estética y narrativa -que sigue la línea de mis trabajos anteriores- muy contemplativa y poética, de tomas fijas, con un énfasis muy marcado en el paisaje, con un ritmo que habla más por lo que calla y una banda sonora compuesta especialmente para el film por hermano-hermano.

Más en concreto, la historia va de la vida de Horacio en Atacama, de Alfonso en la Patagonia, y de mi viaje a encontrarlos. A través de largas conversaciones en torno a la vida, la modernidad, la resistencia y el cambio, e inmersos en paisajes conmovedores, el documental revela el fuerte lazo que los vincula al lugar habitado, llevando una vida de perspectivas muy propias y profundas conexiones.

¿Qué significa para ti exhibir la película en festivales, y en particular, en regiones?

Es una experiencia importante exhibir el film en regiones -tema que trata permanentemente la película-, y además que el festival tenga la apertura de incluir nuevos lenguajes en su programación, en un mundo donde incluso la creatividad y la forma de hacer películas está cada vez más departamentalizada.

Espero que el film resuene en los espectadores con metáforas que se disparen en todas direcciones. Y especialmente en los jóvenes, que se sacudan de las certezas establecidas, de las verdades -tan enemigas de la reflexión- y de la tendencia a entender la vida como una línea recta, como un molde de galletas.