Nicolas Sanchez L.

Inventory: an incidental collection at Cecilia Brunson Projects

Inventory: an incidental collection

I'll be showing my Tourists Trilogy under "Inventory: an incidental collection" at Cecilia Brunson Projects, together with Catalina Bauer, Ian Davenport, Amy Gadney, Sebastián Gordin, Josefina Guilisasti, Mona Hatoum, Nina Katchadorian, Lucia Pizzani, Gerardo Pulido, Tomás Rivas, Macarena Ruiz-Tagle and Cristián Silva.

"After completing the first year of our project space, we took the time to look at our inventory in order to bring out some works that we love and would like to share with you. These include pieces by artists who have already been shown at the space as well as some we will be showing in exhibitions to come. This sneak peek into our inventory shows our trajectory so far but also sheds a light on the idea of collections built through time, inspired by different interests, and that consequently trigger connections of their own"

Private view Thursday November 27, from 6 to 8pm.

Cecilia Brunson Projects
Royal Oak Yard | London | SE1 3GD
Tue-Fri 2-6, Sat 12-4
Tel. +44 (0) 20 7357 9274
www.ceciliabrunsonprojects.com

Proyecciones" La vida está en otra parte" + entrevista FEDOCHI

Life is elsewhere2012 HD Artist Film, Color, Sound, 90’ 00”
Febrero 2015, Londres
Febrero 2015, FICA, Parque Tantauco, Quellón
2 - 7 Febrero 2015, FECIR, Rengo
8 Enero 2015, Taller BLOC, Santiago
Enero 2015, FICA, Arica
Enero 2015, FICA, Santiago
Enero 2015, FICA, Valparaiso / Viña del Mar
15 Diciembre 2014, FICAMS, Puerto Williams
3 Diciembre 2014, FICAMS, Punta Arenas
7 Noviembre 2014, FEDOCHI, Castro
14 Enero 2013, Cecilia Brunson Projects, Londres

¿Porqué te interesó hacer un documental como "La vida está en otra parte"?

Fue un proceso muy personal en una época muy determinada de mi vida. Venía llegando de vivir en España y me sentía más desencajado que de costumbre, gatillando en mi la necesidad de ir en búsqueda de eso que uno nunca va a encontrar, de descubrir tras tanta cháchara, otras vidas posibles, otras formas de vivir (de ahi el título de la película).

Caprichosamente la búsqueda tomó forma de película, y en ese mismo proceso caí en cuenta de que ésta ya estaba hecha en mi cabeza. Dos personas que conocí por circunstancias determinadas (y determinantes) en mi vida, habían construido a través de mí un discurso sobre la vida en forma de largometraje documental. Si bien había llegado tarde a mi propia idea, aún faltaba filmarla.

Y así fue que cargando un trípode y una cámara sobre los hombros me largué a filmar estas historias con minúsculas. Son relatos sencillos, de vidas pequeñas, de individuos libres cuyo mejor discurso son sus propias vidas, las que resonaban en mi como bombas contra el sentido común. Me gusta imaginar a los protagonistas como conspiradores de lo establecido, que piensan al detalle para vivir al por mayor.

¿Cómo definirías el documental, como para que el público tenga una idea de a qué se enfrentarán?

Es un documental lírico, o una película de artista, a falta de mejores nombres para llamarlo. Hay una propuesta estética y narrativa -que sigue la línea de mis trabajos anteriores- muy contemplativa y poética, de tomas fijas, con un énfasis muy marcado en el paisaje, con un ritmo que habla más por lo que calla y una banda sonora compuesta especialmente para el film por hermano-hermano.

Más en concreto, la historia va de la vida de Horacio en Atacama, de Alfonso en la Patagonia, y de mi viaje a encontrarlos. A través de largas conversaciones en torno a la vida, la modernidad, la resistencia y el cambio, e inmersos en paisajes conmovedores, el documental revela el fuerte lazo que los vincula al lugar habitado, llevando una vida de perspectivas muy propias y profundas conexiones.

¿Qué significa para ti exhibir la película en festivales, y en particular, en regiones?

Es una experiencia importante exhibir el film en regiones -tema que trata permanentemente la película-, y además que el festival tenga la apertura de incluir nuevos lenguajes en su programación, en un mundo donde incluso la creatividad y la forma de hacer películas está cada vez más departamentalizada.

Espero que el film resuene en los espectadores con metáforas que se disparen en todas direcciones. Y especialmente en los jóvenes, que se sacudan de las certezas establecidas, de las verdades -tan enemigas de la reflexión- y de la tendencia a entender la vida como una línea recta, como un molde de galletas.

Realidad suspendida: Entrevista en MasDeco, La Tercera

Patagonia (Atmosphere XX)Digital C-Print, 210x140 cm, Mounted on Aluminium and Perspex

La fotografía es un pretexto para Nicolás Sánchez. Su intención está puesta en la experiencia humana retratada con una sensibilidad que lo lleva a obtener una realidad mestiza. El foco lo fija en el andar y el conocer, para así descubrir asociaciones que emergen ambiguas y sugerentes. La curadora chilena Cecilia Brunson lo conoce bien. Por lo mismo ha estado presente en su trayectoria. “Lo que admiro de la fotografía de Nicolás Sánchez es que encuentra un espacio dentro de la tradición de paisajistas, pero a la vez es un ‘outsider’. Su fotografía tiene una serie de precedentes, desde los pintores de lo sublime como Caspar David Friedrich hasta las fotografías tempranas de Edward Steichen. Pero lo que distingue a Nicolás es que hay un asunto que evidencia una belleza, o calidad de la vida, que aparece casi como si fuera no-real”, afirma Cecilia.

Por Soledad García-Huidobro para MasDeco de La Tercera, 04.10.2014

¿Cuáles son los hitos más importantes que recorren tu carrera?. Desde estudios a trabajos.

Nombrándolos como pretextos de un camino diría que mi residencia en Atacama con Incubo el 2006, mi maestría en España el 2007, mi residencia en Praga el 2008, el premio Juan Downey a mi regreso a Chile el 2009, la filmación el 2010 de mi documental lírico La vida está en otra parte, mi deportación del Reino Unido en 2011, mi porfía con Europa el 2012 a vivir a Londres, mi muestra individual en la Galería Cecilia Brunson Projects en Londres el 2013, mi regreso el 2014 a Chile, a vivir al desierto. Y entremedio de todas esas falsas cumbres, los viajes. En general las etapas más importantes para mí han tenido que ver más con éstos que con los eventos precisos; viajes finalmente hacia el interior de uno, pero que requieren salir fuera, incomodarse, ampliar el campo, los espacios de vida.

¿Qué temas, personas o momentos han nutrido e inspirado tu trabajo?

Uno se nutre de fuentes muy diversas pero creo que todas trazan su origen en las ciudades. Si bien las ciudades han triunfado, siempre serán territorios de complejidad y paradojas que es donde intento mirar con mis trabajos. Han sido las ciudades las que han germinado los movimientos culturales y utopías que me interesan (las ciudades ideales modernas, el movimiento romántico en toda su enorme amplitud, los poetas de la modernidad) y que han logrado trascender a través de la historia por aislar sentimientos tan propios del momento que les tocó vivir pero al mismo tiempo transversales a toda época. Me gusta pensar que aún cuando fotografío paisajes naturales, son ciudades, en el sentido de que muestran una forma de entender y relacionarnos con la naturaleza moldeada por la ciudad.

¿Cómo defines tu propuesta fotográfica?

Me cuesta definirla porque mi propia lectura sobre ella cambia, pero si tuviera que resumir la actual, diría que como producto de una mirada lejana y tardía a una realidad, que desde la distancia busca sombras del futuro en el presente. Son trabajos sencillos y muy personales, que buscan como decía Novalis dar a lo conocido dignidad de desconocido, explorando la categoría de lo sublime que explotaron tanto los románticos, eso que produce delicia y deseo pero también miedo y horror. Busco imágenes libres, quietas, que susurren hacia adentro, calladas, que entren el habla...

¿Cuál es el trasfondo de tu muestra realizada este año en Sala Gasco llamada "Damos vueltas por las noches"? (en qué consiste hacer fotografía del acto de vagabundear)

En Damos vueltas por las noches fotografié y filmé bares y parques de Londres en la mitad de la noche. Esas fueron las imágenes que inmediatamente desencadenaron en mí asociaciones al mismo tiempo bellas e inquietantes, que producían hermosos vértigos como llamaba Saint-Exupéry a esa sensación ambivalente. Finalmente lo fotografiado es un pretexto, la noche y los noctámbulos una metáfora para hablar de otras cosas, de la soledad, del hastío, de la rutina, de la búsqueda, de nuestra necesidad de completarnos con el otro, todos elementos propios de la experiencia humana en la ciudad.

Y en la búsqueda de esas imágenes, el caminar es para mí una experiencia fundamental. Cada vez que me instalo en un lugar, me pierdo a inspeccionar esquinas y callejones (y lo he hecho durante años concienzudamente, sin recibir nunca un centavo por ello), me entrego a las solicitaciones del terreno como decían los Situacionistas. En mi casa tengo una biblioteca, pero la ciudad es mi taller. 

¿Cual de tus trabajos fotográficos has disfrutado más y por qué?

En general no disfruto el trabajo mientras lo hago; es más estimulante la investigación previa o la contemplación del resultado y excepcionalmente la serie de los pubs por la cerveza amarga que bebía esperando al cierre. Quizás por eso también he aprendido a disfrutar los trabajos que no terminaré nunca, como la serie sobre aeropuertos, o la serie de atmósferas fotografiadas al salir o caer el sol, o mi último trabajo exhibido en España titulado Turistas; una serie fotográfica sobre sujetos inmersos en paisajes sobrecogedores y una trilogía de lamentos en formato de pequeños filmes.

¿Quienes son tus referentes en la fotografía?

No voy a nombrar nada muy contemporáneo. Miro y leo muy poco sobre el presente. A mi me acomoda eso de Kandinsky, de que el artista debe ser sordo y ciego a la contingencia para mirar hacia adentro, hacia lo que no se debilita ni pasa de moda, ahí es donde está el lenguaje propio y a la vez universal, en el mundo interior, de los pocos espacios de libertad aún posibles. En general me interesan artistas -en el sentido amplio de la palabra-, imágenes o situaciones que me sacudan y despierten en mí asociaciones que se disparan en todas direcciones. Por nombrar algo, Thoreau, ese portento del pensamiento individualista y antiautoritario, la arcadia romana, Hopper, el Calamaro de los 80, Max-Neef, don Arturo y su bar que nunca cierra, los personajes de García Berlanga, Agnès Varda, los Situacionistas, Friedrich, la tristeza de un piano, un saxofón o una trompeta, Aristarain, los ríos que atraviesan ciudades, Ángel Gonzalez, las ferias de cosas viejas y rotas.

¿Cómo construyes tu ideal de fotografía, de belleza?

Hace algunos días volví al film de Werner Krüger titulado Todo hombre es un artista, sobre Joseph Beuys, para mí el artista más importante del siglo XX. Beuys hablaba con soltura en la cocina, mientras parecía preparar una sopa de vegetales. Al ser interrogado sobre el significado de lo bello, responde con sonrisa socarrona: “la belleza es el brillo de lo que es verdadero”, mientras sostiene en alto una papa que acaba de pelar, como si su reluciente cuerpo amarillo encerrara valores universales como la libertad y la autodeterminación, como si hasta el trabajo manual más cotidiano encerrara un conocimiento profundo sobre la vida, como si la insistencia práctica de lo más humano nos engrandeciera, creyendo firmemente en que cada hombre que trabaja por la ampliación de sus horizontes es un artista. Creo que es eso lo que me interesa.

¿Qué estás haciendo ahora y cuales son tus proyectos a futuro?

Siguiendo esa idea de ampliar los horizontes, de incomodarse, me vine a Antofagasta, al Norte Grande de Andrés Sabella y Salvador Reyes. Desde la vez primera que vine quedé prendado con el desierto. Estoy iniciando algunos proyectos que aún no toman forma concreta pero giran en torno a la redefinición de lo épico en estos tiempos y estos parajes indómitos. Mientras decantan, muestro mi film de artista “La vida está en otra parte” y termino una videoinstalación titulada “Requiem a Bemba” que poéticamente resume mi experiencia cuando fui deportado el 2011 y en la sala de detenciones conocí a Bemba. Esta es su historia a través mío y la de muchos migrantes a través de él.

En Ch.ACO '14

Bajo Cecilia Brunson Projects y junto a trabajos de Cristián Silva, Sebastián Gordín y Darren Almond, estaré presentando en Feria Chaco del 3 al 5 de Octubre 2014, parte de mi serie Atmósferas.

Ch.ACO, Chile Arte Contemporáneo, es la feria de arte contemporáneo más importante de Chile. Creada en 2009, todos los años se realiza en Santiago al comienzo de la primavera, logrando congregar en 5 días a un promedio de 45.000 visitantes. Desde 2011, la feria se ejecuta en el Centro Cultural Estación Mapocho, uno de los más grandes ejes patrimoniales de la ciudad, donde este 2014 celebrará su sexta versión con la participación de galerías nacionales y extranjeras que exhibirán y venderán las obras de cientos de artistas. Promovida por la Fundación de Artes Visuales Asociados (FAVA), Feria Ch.ACO tiene dos objetivos principales: favorecer la creación de la industria de las artes visuales en Chile, y promover la práctica del coleccionismo como motor del crecimiento patrimonial del país. De esta forma, la feria se establece como una plataforma transversal de difusión de las artes visuales, donde los grandes protagonistas son las galerías partícipes del evento, que también se compone de variados programas como conversatorios, concursos y un sector editorial, entre otros.

La oscuridad inabarcable de Londres, la ciudad infinita retratada por el lente de Nicolás Sánchez

Untitled (Lambeth Bridge, Westminster)We spin around the nights Series Digital C-print, Mounted on Aluminium and Perspex 60 x 40 inches

Con referentes en el Romanticismo y en la pintura de Edward Hopper, la obra de Sánchez consiste en 10 fotografías y dos videos donde la oscuridad de la noche inspira al artista a darle una mirada distinta a la mil veces fotografiada ciudad de Londres, retratando lo que otros no ven cuando termina la algarabía, cuando los pubs cierran y los turistas desaparecen. Por TATIANA OLIVEROS

Londres. La ciudad. La gente. Los flashes.

La capital de Inglaterra debe ser de los lugares más fotografiados del mundo. El número de cámaras debe ser directamente proporcional o superior al número de turistas. Ya nada nuevo quedaría por fotografíar. Lo único que restaría para captar una imagen distinta es cambiar la mirada. Y esto es lo que precisamente hace el artista Nicolás Sánchez con su exposición “Damos vueltas por las noches” que se presenta en la Sala Gasco, donde la oscuridad de la noche es la fuente inspiradora para retratar los bares y paisajes de la ciudad como si en el acto de congelar esas imágenes se congelara la sensación de infinitud de la metrópolis.

“Damos vueltas por las noches” -como todos mis proyectos- comienza de una caminata como proceso para aprehender un lugar. La idea surge de la necesidad por hacer algo con una ciudad que parece inabarcable”, explica Sánchez.

Con referentes en el Romanticismo y en la pintura de Edward Hopper, “Damos vueltas por las noches surge “de la necesidad de hacer algo con esa ciudad infinita, de responder a ese universo que son las grandes ciudades, donde pareciésemos juntarnos para sentirnos menos solos y paradojalmente nos aislamos en el mismo impulso”, señala el artista. Sin duda que Edward Hopper, el retratista de la Gran Depresión de EEUU, inspira a Sánchez. Y en ese sentido la obra de Nicolás lleva consigo una crítica: “Los sentimientos de tristeza, angustia y decadencia que pueden despertar estas imágenes, pueden ser el reflejo de una crisis de carencias, pero también de excesos. Creo que esa doble lectura es interesante, pues habla de sentimientos transversales a toda época”.

¿Por qué Londres de noche?

Al darme cuenta que era muy difícil hacer algo nuevo en fotografía o video, un día decidí recorrerla de noche. A pesar de su gran actividad es una ciudad que cierra muy temprano, a las 12 de la noche está todo cerrado y la ciudad duerme completamente y esto fue lo que me dio una imagen completamente distinta de la ciudad. Entonces decidí empezar a recorrerla los domingos por la noche, que es cuando las actividades terminan aún más temprano, y comencé a descubrir estos pubs que a esa hora estaban cerrando y tenían una imagen muy pregnante. Se veía una imagen muy seductora que la puedo definir entre melancolía y esperanza, con estos faroles que iluminaban y que daban una luz muy especial. La imagen se me formó al tiro y me pareció muy poética y como una metáfora de la vida en las grandes urbes.

Installation viewAt Sala Gasco, Santiago, Chile

Estas fotografía son opuestas a lo que podría realizar un turista. ¿Por qué optaste por esta mirada siendo que también estabas de paso?

Es tan abrumadora la cantidad de turistas y la cantidad de imágenes que se toman de esta ciudad, era muy difícil captar algo que no fuera cliché. Sin embargo lugares que eran muy transitados de día, de noche se transformaban en algo completamente distinto. Durante la exposición que hice en Londres, en la galería de Cecilia Brunson, donde mostré parte de este trabajo, la gente me decía “he pasado cientos de veces por ahí y nunca lo vi de esta manera” y tiene que ver con eso, con salir de ese recorrido turístico, pero no para ir a otros lugares, sino para visitar los mismos y retratarlos con una atmósfera diferente.

Seis de las fotografías que se muestran en la sala Gasco hasta el 02 de mayo son retratos de bares londinenses; encuadres a media distancia que muestran el juego entre sombras y luz del exterior e interior. Las otras cuatro fotografías son también paisajes urbanos nocturnos de Londres, pero con una mirada más amplia, más distante. “En la lógica de la serie funcionan como contexto, como un retrato más alejado pero del mismo momento en medio de la profundidad de la noche”, señala el artista.

¿Qué es lo que hace que una ciudad pueda absorber a un artista?

Todos mis trabajos son una respuesta a un lugar especifico, generalmente las ciudades que he habitado, y lo primero que hago es tratar de asimilar lo que está ocurriendo, salir a caminar a distintas hora y la idea es abrirse y dejarse impregnar con todo lo que está pasando y de alguna manera tratar de procesar eso a través de una producción visual, principalmente fotografía y video. En estos recorridos uno puede darse cuenta de todas las paradojas que construyen una ciudad y comienzas a dimensionar las distintas tipologías de ciudades.

¿Cuánto te toma este proceso de recorrido de la ciudad?

Varía según la ciudad. En el caso de Londres me costó mucho porque sentía que estaba todo hecho, estuve alrededor de cuatro meses recorriendo y pensando qué hacer. Cuando decidí lo que me interesaba, trabajé durante todo un invierno haciendo estas tomas, ya que me favorecía que los días fueran más cortos.

Las fotografías tiene un material muy reflectante sobre ellas que parecen espejo ¿por qué esta opción al montar el trabajo?

La idea es hacer presente mi propio proceso de trabajo, en el sentido de demorar la aparición de la fotografía, que a la imagen le costara revelarse, entonces llegué a esta fórmula de enmarcar que no es otra cosa que poner sobre la imagen una plancha acrílica para lograr ese efecto: que en una primera mirada haya mucho reflejo para que el espectador se vea a si mismo. Luego, ya con más pausa, el espectador puede de a poco ir acercándose y alejándose de modo que la imagen empiece a revelarse y a mostrar su trasfondo; se empiezan a descubrir cosas en las sombras, impregnarse de esta atmósfera y ser parte de la escena. Eso es muy teatral y muy dramático si se quiere.

Además de las fotos, esta exposición presenta videos que también parecen fotos, pero que sorprenden cuando se detecta un movimiento en circunstancias que a uno le pareciera estar mirando imágenes fijas.

“En general la estética que utilizo es muy contemplativa, muy estática, siempre tomas fijas en donde ocurren pocas cosas y esto tiene que ver con la idea de bajar la velocidad de las imágenes, hoy estamos tan acostumbrados a este bombardeo constante y que las imágenes se entreguen rápidamente y mensajes muy evidentes, que me gusta esta forma de forzar las lecturas para lograr un diálogo, que nosotros tengamos el tiempo de poder preguntarle a la imagen y que esta gatille en nosotros una especie de duda y los videos entran dentro de esta lógica, estas tomas estáticas, en las que no se sabe bien si es una fotografía y, que de cuando en vez, algún movimiento de un personaje nos revela que es un video”, explica el artista.

El primero se titula “Silent plot (The White Lion, Barbican)” que muestra en video la escena de un pub a punto de cerrar en toma fija desde el exterior. El segundo video “Desire paths (Primrose Hill, Camden)”, también en bucle infinito, presenta una vista en altura de un parque, por cuyos senderos iluminados acortan distancia al volver a casa los últimos noctámbulos.

“Me gusta enfrentar las imágenes de esa forma contemplativa”, resume.

Tourists Trilogy en Selecta Suma, Valencia

SELECTA SUMA en Atarazanas

De julio a septiembre 

SELECTA SUMA es una muestra de obras de artistas en activo que pasaron por una de las siete ediciones del Máster en Producción Artística, que comenzó su andadura en el año 2006. Estas obras se recogerán bajo el emblemático emplazamiento del edicio público de las Atarazanas. 

| Aaron Duval | Agustín Serisuelo | Alejandra de la Torre | Alex Francés | Alex Marco | Alexandra Martorell | Álvaro Terrones | Antonio Samo | Chiara Sgaramella | Daniel Tomàs Marquina | Darío Fernando Ramírez | Diana Lozano y Álvaro Jaén | Ester Travel |Guibert Rosales | Ismael Teira | Javier Gayet | Javier Navarro | Javier Palacios | Guibert Rosales | Ismael Teira | Javier Gayet | Javier Navarro | Javier Palacios | Jonathan Cremades | Jorge Julve | Laura Pilar Delgado | Laura Salguero | Luis Lisbona | Luismi Romero | Marco Ranieri | Marta Marzal | Miguel Ângelo Martins | Nicolás Sánchez | Nuria Cano | Odette Fajardo | Paula Valero | Rocio Garriga | Sara Abad | Tatiana Muñoz | Vicente Tirado | Victoria Iranzo | Ximo Ortega | 

 Comisariado: Eva Marín, Ricardo Forriols. 

Las Atarazanas. Plaza Juan Antonio Benlliure, s/n, Valencia 

 Inauguración: viernes 4 de julio a las 20 horas

La experiencia por la deriva: Sobre “Damos vueltas por las noches”, de Nicolás Sánchez

Untitled (Saxon Ditch, Hampstead Heath)We spin around the nights Series Digital C-print, Mounted on Aluminium and Perspex 60 x 40 inches

Por Macarena Haase

El título de la muestra Damos vueltas por las noches del artista nacional Nicolás Sánchez (Santiago, 1981), expuesta en Sala Gasco Arte Contemporáneo hasta el 2 de mayo, proviene de un antiguo palíndromo al que Guy Debord recurre para titular tanto una película como un libro. In girum imus nocte et consumimur igni (Damos vueltas por las noches y el fuego nos consume) hace referencia al movimiento situacionista de una época en que Sánchez logra identificarse ciertos elementos. Desde ahí se desprende el concepto de la deriva, entendido como comportamiento, en tanto al acto de vagabundear, a la vez que procedimiento, en relación a una estrategia de producción de obra.

Sánchez nos presenta un conjunto de obras compuesto por diez fotografías de gran formato (152x102cm.) y dos loops de video que registran escenas nocturnas del Londres contemporáneo, cuando ha llegado la hora del cierre y la ciudad aparentemente comienza a apagarse. Precisamente es allí donde el artista decide poner el acento, en las pequeñas anécdotas que tienen lugar cuando, al parecer, nadie está observando. Esto ocurre en el contexto de su estadía en Londres en el marco de su trabajo en Cecilia Brunson Projects. Durante los meses de invierno de 2012 y 2013, el artista repite una suerte de patrón en el desarrollo de su obra: merodea por la ciudad. El 2012 Sánchez estrenó un documental, en el que venía trabajando ya desde 2010, titulado Life is elsewhere, que testimonia una búsqueda por encontrar “lo esencial” en lugares tan extremos como el desierto de Atacama y la Patagonia.

Si bien, en una primera lectura, podríamos identificar como temática de la exposición el paisaje urbano nocturno, o más específicamente, los bares y parques de Londres al terminar una jornada, el conjunto de obras logra ir más allá, se nos muestra otra cara de la ciudad, aquellos espacios que para muchos pasan desapercibidos, aquellos rincones de encuentro, donde artistas e intelectuales solían discutir en torno a una mesa. Esos lugares, que se presentan como fuente de esparcimiento, de diálogo y de intercambio, se encuentran cargados de memoria. La elección de los motivos a fotografiar, podría hallarse en que existe un sinnúmero de imágenes de la ciudad de Londres; es por eso que el artista, en la búsqueda por crear algo nuevo, pasea. Y lo hace justamente cuando las luces parecen apagarse y la gente, irse. Este comportamiento podría articularse como un posible sistema de producción de obra, en tanto que Nicolás Sánchez toma conciencia de su recorrido sin destino, cual flâneur, observando los pequeños relatos que la ciudad ofrece, aquellas anécdotas que, con el paso de los años, van construyendo la identidad de un lugar. El artista tiende a comportarse como un extranjero en los distintos sitios, tomando una posición de afuerino e incluso de turista (aún cuando sea en su propia tierra), es decir, logra tomar distancia para dar cuenta de lo que acontece en los distintos rincones del paisaje.

Untitled (Inkerman Road, Kentish Town)We spin around the nights Series Digital C-print, Mounted on Aluminium and Perspex 60 x 40 inches

El que Sánchez recurra a medios como la fotografía y el video para realizar su obra, resulta determinante en cuanto a términos de registro refiere, ya que la obra pasa a ser una huella de la experiencia del artista. Se logra articular la propuesta como un todo coherente y cohesionado. El manejo de la luz resulta excepcional, sobre todo si tenemos en cuenta que el artista (así como también el espectador) se sitúa desde el exterior de la escena, en la oscuridad; mientras que la iluminación proviene de faroles, focos, luces artificiales desde el interior de los bares e incluso de la luna. El gran formato, junto con el sistema de montaje en el caso de las fotografías, resultan una eficaz decisión por parte del autor en la intención de que la obra seduzca al espectador. Al acercarse a una de las fotografías, el espectador ve el reflejo de su cuerpo junto con el de la calle a sus espaldas –incluyendo autos y transeúntes– sobre la imagen. Se genera, de este modo, un juego muy atractivo en lo relativo a la superposición de imágenes que funciona además como mecanismo de distanciamiento en el acceso a la lectura de la obra. Esto resulta más evidente en el caso de las escenas de paisajes, como por ejemplo en Sin título (Hyde Park II, Westminster), ya que se logra una imagen que resulta muy evocadora. En el caso de las fotografías de los bares, nuestro reflejo con el del entorno se mezcla con estas siluetas taciturnas que habitan la imagen, descontextualizando la escena. En los dos videos, el loop juega un rol fundamental, ya que dificulta al espectador darse cuenta de cuándo el video comienza y cuándo acaba, sobre todo en el caso de Desire paths (Primrose Hill, Camden). Las escenas que se muestran son sutiles y ambiguas, en gran parte debido al manejo de la luz y a las pequeñas interrupciones de algunas figuras que entran y/o salen del cuadro. A esto se le suma la especie de murmullo constante proveniente de los equipos, grabaciones de una ciudad que duerme, pero que a pesar de eso tiene historias para contar. Lo medular en cuanto al manejo técnico, radica en que el artista logra resituar una escena de manera efectiva mediante el uso de elementos como la composición, el encuadre y el manejo de luz y sombra.

La noción de la deriva, de ese vagabundeo por que sí, sin rumbo ni fin, ha acompañado a Sánchez durante gran parte de su producción artística. Él sitúa su atención en lugares otros, en aquello que pasa desapercibido para el ciudadano ensimismado “inserto en el sistema”. Es en esos espacios, en que la gente no encuentra el tiempo para detenerse, donde Sánchez decide escudriñar, como Valencia, Londres, y Santiago.

El artista nos hace partícipes de su paseo siempre desde una visión situada, desde su perspectiva personal. No somos parte del relato sino que cumplimos el rol de voyeurs tal como ocurrió en el caso del autor. No ingresamos al bar sino que observamos desde la vereda del frente lo que acontece tras las ventanas que se encuentran iluminadas. La calle nos hace tomar distancia de la escena, o mejor dicho, nos impide participar, pero no ver. Esta vía se articula como un espacio de encuentro en la cotidianeidad, desde allí surgen las anécdotas para el transeúnte que hace una pausa y se aparta de la vorágine de la ciudad. En el mundo globalizado estamos constantemente relacionándonos con otros, inmersos en una multitud que en lugar de hacernos sentir acompañados, podría aumentar nuestra sensación de soledad. Posiblemente la figura del paseante que encarnaría Sánchez, decide tomar ese camino en la búsqueda de un silencio para lograr encontrarse. Puede que su recorrido no tenga un fin en cuanto a destino o meta, pero sí tendría un fin en relación a la búsqueda de una experiencia. La noche de Londres se presta en este caso como ese lugar que brinda al paseante la experiencia del paisaje (urbano) y de la anécdota.

Untitled (Limehouse Link, Canary Wharf)We spin around the nights Series Digital C-print, Mounted on Aluminium and Perspex 60 x 40 inches

Según esto, podrían emanar relaciones con la historia del arte, específicamente con obras como Noctámbulos -también llamada Halcones de la noche- (1942) de Edward Hopper o Un bar en Folies-Bergère (1882) de Édouard Manet. En ambos casos se nos muestran escenas que acontecen en la cotidianeidad del paisaje urbano nocturno (interior y exterior), donde tienen lugar narraciones que han dado pie a diversas interpretaciones. La joven del otro lado de la barra –o tal vez en el reflejo– en Folies-Bergère posee una mirada ausente y profundamente melancólica. Similar es el caso de las figuras en el cuadro de Hopper, parecen estáticas, ensimismadas y acuden al lugar por la noche como si fuera una especie de refugio.

Las imágenes que nos entrega Nicolás Sánchez se encuentran dotadas de una intimidad que resulta muy atractiva al espectador, además de lograr un resultado, bien podría decirse atemporal, ya que un espectador común no podría asegurar que son escenas pertenecientes a la contemporaneidad en tanto han sido descontextualizadas. Todo esto podría encontrar su justificación en la importancia de la contemplación. Esto ocurriría en dos instancias, primero en el momento protagonizado por el artista al llevar a cabo la obra y luego en el público de la muestra que se ve enfrentado a tales escenas. El tema de la contemplación podría ligarse con el interés del artista por el romanticismo alemán y por la experiencia de lo sublime, que en el caso de Sánchez se presenta en el paisaje urbano y no en la contemplación de la naturaleza.

Podría decirse que Nicolás Sánchez encarna la figura del paseante, viviendo mediante la experiencia moderna de la contemplación, una deriva que decanta en una especie de recogimiento, quizás un ensimismamiento siempre alerta, atento a todo lo que se pueda cruzar en su camino. Y es justamente esto es lo que uno como espectador recibe al recorrer la muestra, en lugar de acudir a ver obras e imágenes, recibimos algo que, a mi parecer, es mucho más valioso: compartir intensamente una experiencia.

Untitled (South Meadow, Hampstead Heath)We spin around the nights Series Digital C-print, Mounted on Aluminium and Perspex 60 x 40 inches

Artículo escrito por Macarena Haase, aparecido en Letras en línea, como parte de una serie de artículos co-editados con Taller BLOC

Damos vueltas por las noches @ Visioner T.V.

Damos vueltas por las noches en Visioner TV © 2014

We spin around the night and are consumed by fire: Cecilia Brunson talks with Nicolás Sánchez

The sun descending in the west,
The evening star does shine;
The birds are silent in their nest,
And I must seek for mine
Night by William Blake
As human beings, our greatness lies
not so much in being able to remake the world
as being able to remake ourselves
Mahatma Gandhi

Nicolas Sanchez artistic practice is pulled by an incessant need to wander. He has built a consistent and diverse body of work that incorporates performance, film, installation and photography, and many of it is made in wide-ranging and often inaccessible geographic locations such as Siberia and Patagonia. Other works explore themes closer to home: such as the study of the London pubs and the city of London depicted during the ‘graveyard hour’ of the slowest night of the drinking week, as seen in this exhibition at Sala Gasco. Between Walter Benjamin’s Flâneur and Edward Hopper’s Nighthawks, he situates himself as both observer and subject within the work. All in all, Nicolás Sánchez practice makes a deep and evocative argument that oscillates around a permanent sense of loss. Just as Romanticism arose in response to the excess of 18th Century rationalism and its broken utopian promises, Sanchez uses his landscapes as a form of romantic escapism whilst breathing into them a feeling of desperation, melancholy, anger and hope.

The following is a conversation between curator Cecilia Brunson and the artist Nicolás Sánchez that had place on Cecilia Brunson Projects at London, UK, on a rainy Saturday of September 2013.

Nicolas, I have to say that when you came with your first picture, I knew you had a really interesting project in hands, and my fingers itched to make an exhibition. How did you come about these images of pubs at night?

The project arose from the need to do something with that infinite city, to respond to that universe which are big cities where we seem to get together to feel less alone, and paradoxically we isolate ourselves through the same impulse. But London is so hyper photographed that I decided to start exploring the city at night -when everything which is clear and known becomes diffuse without precise boundaries -, on its empty hours, on Sunday midnights. One of the things that immediately caught my attention was this image of the pubs at their closing hour. This old British institution, this gathering place of artists, intellectuals, writers, poets, bohemians and anonymous night owls of every age, appeared for me in a whole new perspective. They were like sinking ships in the middle of the night, where a handful of castaways, contained and never content, seem to want to postpone the damn hour when the bars are about to close. It was a very seductive mix of pleasure and despair but in a kind of harmony. I was at first sight shocked and in love with this image.

And the night itself has been a subject for so many artistic movements...

Especially for the Romantics, that I admire a lot... they found in the night an alternative to the clarity of the enlightenment. I think it is the same again... The night appeared as a stage full of metaphors about the paradox of human experience in the city, about that endless search and our need to complete ourselves.

Yes!, and despite the darkness of the night, there is a sort of warmth coming out of the pub even though it’s at its closing hour...

It is part of this ambivalence of the image, although the pub is closing and this darkness is covering everything, then this sort of warmth appears... they, the patrons are a few, but they are carrying a fire, that is contrasting with the emptiness and quietude of the exterior. It is a very special and beautiful moment with a very special atmosphere...

In London pubs there is still the tradition of calling the closure with the phrase "time gentlemen please"...

Right. The parish rings a bell and announces the closing of the place; beers are hurried, farewells follow and with it the feeling of nostalgia that accompanies any ending. Outside, the city silently falls into shadows and the dim light of the streetlamps guides the last night owls home through empty streets and sidewalks.

And if we associate the work with Hopper obviously, and Manet... Is that something you would associate yourself with?

It was unavoidable, when I saw these pub images, to think in Hopper’s Nighthawks and secondly in Manet as you point...

I am thinking of his “Bar at the Folie-Bergere” painting...

Absolutely, this sad girl behind the bar... but mostly Hopper. He was the portrayer of the great depression at the United States, of the hopeless sensation behind the optimism in the economic growth. I love when Hopper paints empty houses or buildings because he is actually painting people, portraits of people even though you can’t see them

I find that really interesting, because, just like hopper was capturing that moment of depression, you are capturing a city in a moment where there is an absolute affluence, and it’s a culture of excess. Is this a sort of critique?

It’s just the bringing back of historic sensibilities... more than a critique I prefer to talk of an awareness of the gigantic shadows that the future projects in our present -following Shelley, the poet-. And part of the seductiveness of these images is that you can see that affluence but you also can see the other side of the story. The feelings that these images awake may reflect a crisis of excesses, but also of shortcomings. I think that this double reading is interesting because it speaks of feelings transversal to all epochs.

Aha, and the image “Untitled (Lord Southampton, Belsize Park)”; for example? What’s the story behind it?

This has been Martha’s family pub for over 80 years. I know the story because many times, waiting for the perfect time, I went inside the pub and started talking with their owners. Martha is selling the pub, she is closing, nobody is coming, a buyer wants to build luxury apartments there. So I tried too, to make these portraits of pubs, like people’s portraits, just in the way I think Hopper did.

And what role do the photographs of parks in the middle of the night play within the entire photo series?

They are also nocturnal cityscapes of London, but with a wider, more distant gaze. In the logic of the series they function as context, as a more distant portrait but of the same moment in the middle of the night’s deepness. While outside the city sleeps, others plot their own revolution within their hearts, get lost in the nights in order to remake themselves every day, to change everything by changing themselves.

In the photos, but particularly in the video, as a viewer, it is very captivating and you feel a bit like a voyeur...

The idea was to immerse the viewer in this special atmosphere. It is very voyeuristic at first sight, but sometimes you get into the image and become part of the scene too...

And this kind of mounting of the photos, I think it helped a lot…

Exactly. At a quick look, you only see glare and reflections. But having a second gaze you start to see things, you penetrate the surface, you get into the scenery and find details in the shadows and capture the whole atmosphere. It was a way of slowing down the images...

And that’s what I find very appealing as well about this project. Normally I find that in photography, you look at pictures and you capture things immediately, whereas painting needs a different kind of time. And what these photographs do is link both worlds. There is a moment when you begin to see, to discover…

In all my works I always try to slow down the images with a steady and contemplative gaze and aesthetics. This has to do with the actual difficulty of the images to trigger a dive into ourselves. Most images nowadays only allude to the immediate, to the external. I think that art must be capable of slowing down the images as well as ourselves, to make us look inwards and detonate some sort of enquiry...

It’s like when your eyes need a moment to be able to see after entering a dark room

Yes that is a beautiful metaphor!

And the title of this series... ‘We spin around the night’, is also the title of Guy Debord’s 1978 film...

That’s right. The Situationists appeared, as in most of my work, in the act of wandering around the city, in this case, at night looking for pubs. In girum imus nocte et consumimur igni (we spin around the nights and are consumed by the fire) is an old latin palindrome (which can be read equally in both directions) that 
Debord rescued –in my point of view- as a tribute to those who are searching without sleeping and get burnt by the fire...

So the performative component of your work... it is present here too?

Absolutely. Although I do not appear explicitly, for me the performative work is as present as in the other pieces. When you see the whole photo series and the video, with their titles that refer to specific places around the city, you realize in your mind the performance itself. This drifting was the performance and it is very present for me in a more metaphorical and beautiful way sometimes.

Your practice works really nice, reading it as an ethnographical investigation... you travel to different places and do very different things but all linked in a way.

Every place I have inhabited, for long or short periods, was a trigger for me. My creative process is deeply linked to a place; it’s a response to it, to a reality. It is a buffer for approaching it, for being capable of assimilating what I like but also what scares me.

And finally Nicolas, what projects you are currently working on?

I am currently working on the promotion and circulation of "Life is elsewhere", an artist film in which I worked on from 2010, a lyric documentary about a trip to Atacama and Patagonia in search for life. Additionally, I was earlier this year filming in Tangier, Morocco for a future project on immigration and search of freedom.

Both projects, so distant in geography and appearance, point towards different directions but to the same point. They return once and again to the same thing, to the usual, but which I can’t name easily. Roland Barthes said, “what I can name cannot really prick me. The incapacity to name is a good symptom of disturbance”, and it is with that finality that I use the image, to point towards that which I can’t name, that which disturbs me.

Damos vueltas por las noche y el fuego nos consume: Cecilia Brunson en conversación con Nicolás Sánchez

El sol desciende en el oeste.
La estrella nocturna comienza a brillar.
Las aves buscan silenciosamente su nido.
Yo el mío he de buscar
Noche, William Blake
Como seres humanos, nuestra grandeza yace
no tanto en poder rehacer el mundo
sino en poder rehacernos a nosotros mismos.
Mahatma Gandhi 

La práctica artística de Nicolás Sánchez es guiada por una incesante necesidad de andar. Ha construido un cuerpo de trabajo consistente y diverso que incorpora la performance, el video, la instalación y la fotografía. Muchos de los trabajos de Sánchez, se registran en un amplio abanico de lugares geográficos, a menudo inaccesibles como Siberia o la Patagonia. Otras obras exploran temas más cerca de casa, como el estudio nocturno de los pubs y la ciudad de Londres, realizado durante la hora más oscura, en la jornada más lenta del trasnoche semanal, como se puede ver en la actual muestra de Sala Gasco. Entre el Flâneur de Walter Benjamin y los Noctámbulos de Edward Hopper, Sánchez se sitúa a sí mismo tanto como observador y sujeto dentro de la obra. En conjunto, la práctica de Nicolás Sánchez, construye un argumento profundo y evocativo que oscila alrededor de un permanente sentimiento de pérdida. Así como el Romanticismo surge en respuesta a los excesos del racionalismo del siglo XVIII y sus utópicas promesas incumplidas, Sánchez utiliza sus paisajes como una forma de escapismo romántico, mientras impregna en ellos un sentimiento de desesperación, melancolía, ira y esperanza. 

La siguiente es una conversación entre la curadora Cecilia Brunson y el artista Nicolás Sánchez que tuvo lugar en Cecilia Brunson Proyects en Londres, Reino Unido, un lluvioso sábado de septiembre 2013. 

Nicolás, tengo que decir que cuando me mostraste la primera imagen de esta serie, de inmediato supe que tenías un proyecto muy interesante entre manos y que había que mostrar. ¿Cómo llegaste a estas imágenes nocturnas de Londres?

El proyecto surgió de la necesidad de hacer algo con esa ciudad infinita, de responder a ese universo que son las grandes ciudades, donde pareciésemos juntarnos para sentirnos menos solos, y paradojalmente nos aislamos en el mismo impulso. Pero Londres está tan hiper fotografiado que decidí comenzar a explorar la ciudad durante la noche -cuando todo lo claro y conocido se vuelve difuso y sin límites precisos- en sus horas más vacías, los domingos a media noche. Una de las cosas que inmediatamente atrapó mi atención fue la imagen de los pubs a sus horas de cierre. Esta antigua institución inglesa, este lugar de encuentro de artistas, intelectuales, escritores, poetas, bohemios y noctámbulos anónimos de toda época, apareció para mí en una perspectiva enteramente nueva. Eran barcos hundiéndose en la mitad de la noche, donde un puñado de náufragos contenidos y nunca contentos parecieran querer postergar esa hora maldita en que los bares a punto están de cerrar. Era una mezcla muy seductora de placer y desesperación, pero en una especie de armonía. Fue a primera vista que quedé impactado y encantado con esta imagen.

Y la noche misma ha sido un tema para tantos movimientos artísticos…

Especialmente para los Románticos que admiro profundamente… ellos encontraron en la noche una alternativa a la claridad de la ilustración, y creo que es lo mismo nuevamente. La noche apareció como un escenario repleto de metáforas sobre esa paradoja de la experiencia humana en la ciudad, sobre esa búsqueda sin final, sobre encuentros, desencuentros y nuestra necesidad de completarnos.

Si!, y a pesar de la oscuridad de la noche, hay una especie de calidez que sale desde los bares aun siendo sus horas de cierre…

Es parte de la ambivalencia de la imagen; si bien el bar está cerrando y la oscuridad está cubriéndolo todo, esta especie de calor aparece… los clientes son pocos, pero llevan un fuego que contrasta con el vacío y la quietud del exterior. Es un momento muy bello y especial, con una atmósfera muy especial

En los bares de Londres aún existe la tradición del llamado al cierre con el “time gentlemen please”…

Así es. El párroco del lugar da una campanada y vocifera el cierre del lugar; se apuran las cervezas de un sorbo, le siguen despedidas y con eso los sentimientos de nostalgia que despierta cualquier fin. Afuera la ciudad calla en sombras y la débil luz de las farolas guía a los últimos noctámbulos a casa por calles y veredas vacías.

Y si asociamos el trabajo con Hopper obviamente, y con Manet... ¿Es algo con lo que te identificarías normalmente?

Fue inevitable, cuando vi esta imagen de los bares, pensar en los Noctámbulos de Hopper, seguido de Manet como bien dices…

Estoy pensando en su pintura “Un bar del Folies-Bergère”…

Absolutamente, esta chica triste tras la barra... pero principalmente Hopper. Él fue el retratista de la gran depresión en los Estados Unidos, de la sensación de desesperanza tras el optimismo en el crecimiento económico. Me encanta cuando Hopper pinta casas o edificios vacíos, porque está de hecho pintando gente, retratos de personas, aún cuando no puedes verlas.

Eso lo encuentro realmente interesante, porque, así como Hopper estaba capturando ese momento de depresión, tu estás capturando una ciudad en un momento de total abundancia, inserta en una cultura del exceso. ¿Es una suerte de crítica?

Es sólo el rescate de pasadas sensibilidades históricas… más que de una crítica, prefiero hablar de una advertencia de las gigantescas sombras que el futuro proyecta en nuestro presente –siguiendo a Shelley, el poeta inglés-. Y parte de la seducción de estas imágenes es que puedes ver ese exceso, pero también el otro lado de la historia. Los sentimientos que despiertan estas imágenes, pueden ser el reflejo de una crisis de excesos, pero también de carencias. Creo que esa doble lectura es interesante, pues habla de sentimientos transversales a toda época.

Y esta imagen por ejemplo, “Untitled (Lord Southampton, Belsize Park)”; ¿cuál es ese otro lado de la historia?

Éste ha sido el pub familiar de Marta por más de 80 años. Conozco la historia porque muchas veces, esperando el momento perfecto, entraba en los bares y hablaba con sus dueños. Marta está vendiendo el bar, está cerrando, ya nadie viene; un comprador quiere construir departamentos de lujo aquí. Entonces, intento también hacer estos retratos de bares como retratos de personas, de alguna manera como lo hizo Hopper.

¿Y que papel juegan dentro de la serie las fotografías de parques en el medio de la noche?

Son también paisajes urbanos nocturnos de Londres, pero con una mirada más amplia, más distante. En la lógica de la serie funcionan como contexto, como un retrato más alejado pero del mismo momento en medio de la profundidad de la noche. Mientras afuera la ciudad duerme, otros traman su propia revolución en el interior de sus corazones, se pierden por las noches para encontrarse de forma nueva cada día, para cambiarlo todo cambiando ellos mismos.

En las fotos, pero particularmente en el video “Silent plot (The White Lion, Barbican)”, como espectador, es muy cautivante y te sientes un poco como un voyeur…

La idea fue introducir al espectador en esta atmósfera especial. Es muy voyeur como dices en una primera mirada, pero a veces entras en la imagen y te vuelves parte de la escena también...

Y esta técnica de montar y enmarcar las fotografías creo que ayuda mucho en esa dirección…

Exactamente. En un vistazo rápido, sólo ves brillo y reflejos. Pero en una segunda mirada comienzas a ver cosas, penetras la superficie, te metes en el escenario, encuentras detalles en las sombras, capturas la atmósfera completa. Fue una forma de ralentizar, de bajar la velocidad a las imágenes.

Y es eso lo que encuentro muy atractivo también de este proyecto. Encuentro que en general en fotografía, tu miras las imágenes y capturas las cosas de forma inmediata, cuando la pintura por ejemplo, necesita de un tiempo diferente. Y lo que estas fotografías hacen, es justamente vincular esos dos mundos. Hay un momento cuando empiezas a ver, a descubrir…

En todos mis trabajos siempre trato de reducir la velocidad de las imágenes con una mirada quieta y una estética contemplativa. Esto tiene que ver con la actual dificultad de las imágenes para gatillar una inmersión en nosotros mismos. La mayoría de las imágenes hoy en día sólo aluden a lo inmediato, a lo externo. Creo que el arte debe ser capaz de reducir la velocidad de las imágenes y de nosotros mismos, de hacernos mirar hacia adentro y de detonar una especie de pregunta...

Es como cuando tus ojos necesitan un momento para volver a ver al entrar en una habitación oscura…

Si, esa es una bonita metáfora

Y el título de esta serie “Damos vueltas por las noches”, es también el título del film de Guy Debord…

Así es. Los Situacionistas aparecen, como en la mayoría de mis trabajos, en el acto del deambular alrededor de la ciudad, en este caso, por las noches buscando bares. In girum imus nocte et consumimur igni (damos vueltas por las noches y el fuego nos consume) es un antiguo palíndromo en latín (que se lee de igual manera en ambos sentidos) que Debord rescató –en mi manera de verlo- como un homenaje a los que están buscando sin dormir y son consumidos por el fuego…

Entonces el componente performático constante en tu trabajo… ¿está presente aquí también?

Absolutamente. Si bien no aparezco explícitamente, para mí, el trabajo de performance esta tan presente como en otras piezas. Cuando tu ves la serie completa y los videos, con sus títulos que refieren a lugares específicos alrededor de la ciudad, tu imaginas la performance misma. Esta deriva fue la performance, y está muy presente para mí, incluso a veces de manera más poética.

Tu práctica funciona muy bien leyéndola como una investigación etnográfica… tu viajas a distintos lugares y haces trabajos muy distintos, pero todos vinculados de alguna manera...

Todos los lugares que he habitado por largos o cortos periodos de tiempo han sido un gatillo para mi. Mi proceso creativo está profundamente conectado a un lugar, es una respuesta a él, a una realidad. Es un amortiguador para aproximarme, para ser capaz de asimilar lo que me gusta pero también lo que me da temor. 

Y para terminar Nicolás, ¿en qué proyectos te encuentras trabajando actualmente?

Actualmente estoy trabajando en la difusión y circulación de “La vida está en otra parte”, una película de artista en la que estuve trabajando desde el 2010, un documental lírico que muestra un viaje a Atacama y Patagonia en una búsqueda para encontrar la vida. Además estuve a comienzos de este año 2014 filmando en Tánger, Marruecos para un proyecto futuro sobre la inmigración, la búsqueda, la libertad.

Ambos proyectos, tan distantes en geografía y apariencia, apuntan en distintas direcciones al mismo sitio. Vuelven una y otra vez sobre lo mismo, sobre lo de siempre, pero que no puedo nombrar con claridad. Roland Barthes decía, “lo que puedo nombrar no puede realmente conmoverme. La incapacidad de nombrar es un buen síntoma de perturbación”, y es con ese fin que utilizo la imagen, para señalar a lo que no puedo darle nombre, para apuntar lo que me inquieta.