Nicolas Sanchez L.

Atmósferas (HAEEEIQNCN) en Visioner TV

Atmósferas en Visioner TVtrevista de Visioner TV a propósito de la muestra Atmósferas (hay algo existencial en estas imágenes que no consigo nombrar)

De Visioner TV publicaron esta video entrevista a propósito de la muestra Atmósferas (hay algo existencial en estas imágenes que no consigo nombrar)

Atmósferas (hay algo existencial en estas imágenes que no consigo nombrar) es un registro fotográfico de la atmósfera terrestre que inicié el año 2008 -hace 7 años-. La observación de la parte gaseosa de la Tierra y de los campos de color que forma la luz al atravesarla, se transformaron en un estudio sobre la luz, sobre el color y su percepción pero por sobre todo, acerca de los efectos sensibles en nosotros, el espacio y el tiempo.

De alguna manera hubo 3 momentos, por llamarlos de alguna forma, que se me aparecían constantemente a través de estos años.

Lo primero es la revolución de Copérnico en el siglo XVI que desvió la mirada de un sistema que creía a la tierra el centro del universo, hacia un espacio infinito, hacia un universo inmenso.

Después vino Pascal, el matemático-físico francés que a mitad del siglo XVII abandonó sus estudios científicos después de una epifanía mística, y se dedica a la filosofía y la vida de asceta. Pascal escribe en sus pensamientos -su libro más famoso- acerca del estremecimiento metafísico que experimentaba en la contemplación del cosmos; “¿Quién me ha puesto aquí? ¿Por qué me han sido destinados este lugar y este tiempo? ¡El silencio eterno de los espacios infinitos me aterra!”.

Y por último, entra esa frase de Oscar Wilde a propósito de Whistler -el pintor estadounidense que sin embargo vivió y pinto la mayor parte de su vida en Inglaterra- de que “No había niebla en Londres hasta que Whistler la pintó”. Y de alguna manera eso me hacía mucho sentido para interpretar toda la tradición de los paisajistas desde Friedric a Rugendas que en sus paisajes impregnan la atmósfera de preguntas escatológicas, de dudas metafísicas, una búsqueda espiritual que rehuye las iconografías al uso.

Todo eso desencadenó en este acto insistente de fotografiar la luz rasante en desiertos, trópicos, costas, montañas, estepas, en nuestras ciudades contaminadas; Valparaíso, el Magreb, Mongolia, Patagonia, Atacama, Irlanda, Buenos Aires, Calais… Ciudades y lugares que despiertan asociaciones hacia todas direcciones, hacia la oscuridad del cosmos, hacia el camino misterioso que es el va hacia adentro, como decía Novalis.

Las horas que elegí para realizar estas fotografías fue minutos antes de que amanezca, de que claree el alba, o en el ocaso, cuando el sol cae y la luz de las estrellas no es aún visible. Elegí ese momento porque era donde yo percibí que la atmósfera de la esfera terrestre adquiría la profundidad más sobrecogedora.

Me gusta pensar esto en términos del concepto de lo sublime que desarrolla Kant en su Crítica de la razón y que lo compara a la belleza. El decía que “mientras lo bello es limitado, lo sublime es infinito, y la mente en su intento de imaginar lo que no puede siente dolor por el fracaso pero placer contemplando la inmensidad del la tarea.

Las fotografías están impresas en formatos relativamente grandes, y buscan justamente incluir al espectador en esta atmósfera, en esta sensación, involucrarlo de alguna maneras en esta sensación.

Atmósferas (hay algo existencial en estas imágenes que no consigo nombrar) solo show en Galería NAC

“Whereas the beautiful is limited, the sublime is limitless, so that the mind in the presence of the sublime, attempting to imagine what it cannot, has pain in the failure but pleasure in contemplating the immensity of the attempt” ― Immanuel Kant, Critique of Pure Reason

A comienzos de abril se inaugura Galería NAC, un nuevo espacio de exposiciones de arte contemporáneo que busca enmarcarse dentro de una línea curatorial, definida en torno a un arte analítico y arquitectónico. Ubicado en Plaza Las Lilas, junto a AOA (Asociacion de Oficinas de Arquitectos), la galería propone un nuevo foco cultural conectado a la vida de barrio, realizando una propuesta con contenidos que aporten al sector para acercar el arte a un nuevo público. La inauguración y lanzamiento de este nuevo espacio para el arte contemporaneo, será con la muestra “Atmosferas, (hay algo existencial en estas imágenes que no consigo nombrar)” del artista Nicolás Sánchez.

Atmósferas es un registro fotográfico -una serie sin final- de la atmósfera terrestre. La observación de la parte gaseosa de la Tierra y de los campos de color que forma la luz al atravesarla, se transformó en un estudio sobre la luz, el color y su percepción pero por sobre todo, acerca de sus efectos sensibles en nosotros, el espacio y el tiempo. El estudio del cómo las partículas en suspensión de la atmósfera determinan su colorido, dio paso al acto insistente de fotografiar la luz rasante en desiertos, trópicos, costas, montañas, estepas, en nuestras ciudades contaminadas; transformando el estudio en experiencia.

Y es que la contemplación profunda de esos campos de color sumergen al espíritu en estados de ánimo y ensoñación sublimes, en esa ambigüedad perfecta que une el miedo y la angustia al gozo y el placer. Cuando la luz de las estrellas no es visible, cuando el sol se rinde al ocaso, o minutos antes de que claree el alba, la esfera terrestre adquiere una profundidad sobrecogedora. La experiencia individual de su contemplación despierta hermosos vértigos en el espíritu; la inmensidad, la añoranza de la lejanía del pasado y del futuro, una reflexión sobre la nostalgia, el tiempo, la muerte, el fin.

Valparaíso, el Magreb, Mongolia, Patagonia, Atacama, Irlanda, Buenos Aires, Calais… Ciudades y lugares donde se detuvo el tiempo despiertan asociaciones que se disparan en viajes hacia todas direcciones, hacia puntos que fugan al infinito, hacia la oscuridad del cosmos, hacia el camino misterioso que es el va hacia adentro, como decía Novalis.

Inventory: an incidental collection at Cecilia Brunson Projects

Inventory: an incidental collection

I'll be showing my Tourists Trilogy under "Inventory: an incidental collection" at Cecilia Brunson Projects, together with Catalina Bauer, Ian Davenport, Amy Gadney, Sebastián Gordin, Josefina Guilisasti, Mona Hatoum, Nina Katchadorian, Lucia Pizzani, Gerardo Pulido, Tomás Rivas, Macarena Ruiz-Tagle and Cristián Silva.

"After completing the first year of our project space, we took the time to look at our inventory in order to bring out some works that we love and would like to share with you. These include pieces by artists who have already been shown at the space as well as some we will be showing in exhibitions to come. This sneak peek into our inventory shows our trajectory so far but also sheds a light on the idea of collections built through time, inspired by different interests, and that consequently trigger connections of their own"

Private view Thursday November 27, from 6 to 8pm.

Cecilia Brunson Projects
Royal Oak Yard | London | SE1 3GD
Tue-Fri 2-6, Sat 12-4
Tel. +44 (0) 20 7357 9274
www.ceciliabrunsonprojects.com

Proyecciones" La vida está en otra parte" + entrevista FEDOCHI

Life is elsewhere2012 HD Artist Film, Color, Sound, 90’ 00”
Febrero 2015, Londres
Febrero 2015, FICA, Parque Tantauco, Quellón
2 - 7 Febrero 2015, FECIR, Rengo
8 Enero 2015, Taller BLOC, Santiago
Enero 2015, FICA, Arica
Enero 2015, FICA, Santiago
Enero 2015, FICA, Valparaiso / Viña del Mar
15 Diciembre 2014, FICAMS, Puerto Williams
3 Diciembre 2014, FICAMS, Punta Arenas
7 Noviembre 2014, FEDOCHI, Castro
14 Enero 2013, Cecilia Brunson Projects, Londres

¿Porqué te interesó hacer un documental como "La vida está en otra parte"?

Fue un proceso muy personal en una época muy determinada de mi vida. Venía llegando de vivir en España y me sentía más desencajado que de costumbre, gatillando en mi la necesidad de ir en búsqueda de eso que uno nunca va a encontrar, de descubrir tras tanta cháchara, otras vidas posibles, otras formas de vivir (de ahi el título de la película).

Caprichosamente la búsqueda tomó forma de película, y en ese mismo proceso caí en cuenta de que ésta ya estaba hecha en mi cabeza. Dos personas que conocí por circunstancias determinadas (y determinantes) en mi vida, habían construido a través de mí un discurso sobre la vida en forma de largometraje documental. Si bien había llegado tarde a mi propia idea, aún faltaba filmarla.

Y así fue que cargando un trípode y una cámara sobre los hombros me largué a filmar estas historias con minúsculas. Son relatos sencillos, de vidas pequeñas, de individuos libres cuyo mejor discurso son sus propias vidas, las que resonaban en mi como bombas contra el sentido común. Me gusta imaginar a los protagonistas como conspiradores de lo establecido, que piensan al detalle para vivir al por mayor.

¿Cómo definirías el documental, como para que el público tenga una idea de a qué se enfrentarán?

Es un documental lírico, o una película de artista, a falta de mejores nombres para llamarlo. Hay una propuesta estética y narrativa -que sigue la línea de mis trabajos anteriores- muy contemplativa y poética, de tomas fijas, con un énfasis muy marcado en el paisaje, con un ritmo que habla más por lo que calla y una banda sonora compuesta especialmente para el film por hermano-hermano.

Más en concreto, la historia va de la vida de Horacio en Atacama, de Alfonso en la Patagonia, y de mi viaje a encontrarlos. A través de largas conversaciones en torno a la vida, la modernidad, la resistencia y el cambio, e inmersos en paisajes conmovedores, el documental revela el fuerte lazo que los vincula al lugar habitado, llevando una vida de perspectivas muy propias y profundas conexiones.

¿Qué significa para ti exhibir la película en festivales, y en particular, en regiones?

Es una experiencia importante exhibir el film en regiones -tema que trata permanentemente la película-, y además que el festival tenga la apertura de incluir nuevos lenguajes en su programación, en un mundo donde incluso la creatividad y la forma de hacer películas está cada vez más departamentalizada.

Espero que el film resuene en los espectadores con metáforas que se disparen en todas direcciones. Y especialmente en los jóvenes, que se sacudan de las certezas establecidas, de las verdades -tan enemigas de la reflexión- y de la tendencia a entender la vida como una línea recta, como un molde de galletas.

Realidad suspendida: Entrevista en MasDeco, La Tercera

Patagonia (Atmosphere XX)Digital C-Print, 210x140 cm, Mounted on Aluminium and Perspex

La fotografía es un pretexto para Nicolás Sánchez. Su intención está puesta en la experiencia humana retratada con una sensibilidad que lo lleva a obtener una realidad mestiza. El foco lo fija en el andar y el conocer, para así descubrir asociaciones que emergen ambiguas y sugerentes. La curadora chilena Cecilia Brunson lo conoce bien. Por lo mismo ha estado presente en su trayectoria. “Lo que admiro de la fotografía de Nicolás Sánchez es que encuentra un espacio dentro de la tradición de paisajistas, pero a la vez es un ‘outsider’. Su fotografía tiene una serie de precedentes, desde los pintores de lo sublime como Caspar David Friedrich hasta las fotografías tempranas de Edward Steichen. Pero lo que distingue a Nicolás es que hay un asunto que evidencia una belleza, o calidad de la vida, que aparece casi como si fuera no-real”, afirma Cecilia.

Por Soledad García-Huidobro para MasDeco de La Tercera, 04.10.2014

¿Cuáles son los hitos más importantes que recorren tu carrera?. Desde estudios a trabajos.

Nombrándolos como pretextos de un camino diría que mi residencia en Atacama con Incubo el 2006, mi maestría en España el 2007, mi residencia en Praga el 2008, el premio Juan Downey a mi regreso a Chile el 2009, la filmación el 2010 de mi documental lírico La vida está en otra parte, mi deportación del Reino Unido en 2011, mi porfía con Europa el 2012 a vivir a Londres, mi muestra individual en la Galería Cecilia Brunson Projects en Londres el 2013, mi regreso el 2014 a Chile, a vivir al desierto. Y entremedio de todas esas falsas cumbres, los viajes. En general las etapas más importantes para mí han tenido que ver más con éstos que con los eventos precisos; viajes finalmente hacia el interior de uno, pero que requieren salir fuera, incomodarse, ampliar el campo, los espacios de vida.

¿Qué temas, personas o momentos han nutrido e inspirado tu trabajo?

Uno se nutre de fuentes muy diversas pero creo que todas trazan su origen en las ciudades. Si bien las ciudades han triunfado, siempre serán territorios de complejidad y paradojas que es donde intento mirar con mis trabajos. Han sido las ciudades las que han germinado los movimientos culturales y utopías que me interesan (las ciudades ideales modernas, el movimiento romántico en toda su enorme amplitud, los poetas de la modernidad) y que han logrado trascender a través de la historia por aislar sentimientos tan propios del momento que les tocó vivir pero al mismo tiempo transversales a toda época. Me gusta pensar que aún cuando fotografío paisajes naturales, son ciudades, en el sentido de que muestran una forma de entender y relacionarnos con la naturaleza moldeada por la ciudad.

¿Cómo defines tu propuesta fotográfica?

Me cuesta definirla porque mi propia lectura sobre ella cambia, pero si tuviera que resumir la actual, diría que como producto de una mirada lejana y tardía a una realidad, que desde la distancia busca sombras del futuro en el presente. Son trabajos sencillos y muy personales, que buscan como decía Novalis dar a lo conocido dignidad de desconocido, explorando la categoría de lo sublime que explotaron tanto los románticos, eso que produce delicia y deseo pero también miedo y horror. Busco imágenes libres, quietas, que susurren hacia adentro, calladas, que entren el habla...

¿Cuál es el trasfondo de tu muestra realizada este año en Sala Gasco llamada "Damos vueltas por las noches"? (en qué consiste hacer fotografía del acto de vagabundear)

En Damos vueltas por las noches fotografié y filmé bares y parques de Londres en la mitad de la noche. Esas fueron las imágenes que inmediatamente desencadenaron en mí asociaciones al mismo tiempo bellas e inquietantes, que producían hermosos vértigos como llamaba Saint-Exupéry a esa sensación ambivalente. Finalmente lo fotografiado es un pretexto, la noche y los noctámbulos una metáfora para hablar de otras cosas, de la soledad, del hastío, de la rutina, de la búsqueda, de nuestra necesidad de completarnos con el otro, todos elementos propios de la experiencia humana en la ciudad.

Y en la búsqueda de esas imágenes, el caminar es para mí una experiencia fundamental. Cada vez que me instalo en un lugar, me pierdo a inspeccionar esquinas y callejones (y lo he hecho durante años concienzudamente, sin recibir nunca un centavo por ello), me entrego a las solicitaciones del terreno como decían los Situacionistas. En mi casa tengo una biblioteca, pero la ciudad es mi taller. 

¿Cual de tus trabajos fotográficos has disfrutado más y por qué?

En general no disfruto el trabajo mientras lo hago; es más estimulante la investigación previa o la contemplación del resultado y excepcionalmente la serie de los pubs por la cerveza amarga que bebía esperando al cierre. Quizás por eso también he aprendido a disfrutar los trabajos que no terminaré nunca, como la serie sobre aeropuertos, o la serie de atmósferas fotografiadas al salir o caer el sol, o mi último trabajo exhibido en España titulado Turistas; una serie fotográfica sobre sujetos inmersos en paisajes sobrecogedores y una trilogía de lamentos en formato de pequeños filmes.

¿Quienes son tus referentes en la fotografía?

No voy a nombrar nada muy contemporáneo. Miro y leo muy poco sobre el presente. A mi me acomoda eso de Kandinsky, de que el artista debe ser sordo y ciego a la contingencia para mirar hacia adentro, hacia lo que no se debilita ni pasa de moda, ahí es donde está el lenguaje propio y a la vez universal, en el mundo interior, de los pocos espacios de libertad aún posibles. En general me interesan artistas -en el sentido amplio de la palabra-, imágenes o situaciones que me sacudan y despierten en mí asociaciones que se disparan en todas direcciones. Por nombrar algo, Thoreau, ese portento del pensamiento individualista y antiautoritario, la arcadia romana, Hopper, el Calamaro de los 80, Max-Neef, don Arturo y su bar que nunca cierra, los personajes de García Berlanga, Agnès Varda, los Situacionistas, Friedrich, la tristeza de un piano, un saxofón o una trompeta, Aristarain, los ríos que atraviesan ciudades, Ángel Gonzalez, las ferias de cosas viejas y rotas.

¿Cómo construyes tu ideal de fotografía, de belleza?

Hace algunos días volví al film de Werner Krüger titulado Todo hombre es un artista, sobre Joseph Beuys, para mí el artista más importante del siglo XX. Beuys hablaba con soltura en la cocina, mientras parecía preparar una sopa de vegetales. Al ser interrogado sobre el significado de lo bello, responde con sonrisa socarrona: “la belleza es el brillo de lo que es verdadero”, mientras sostiene en alto una papa que acaba de pelar, como si su reluciente cuerpo amarillo encerrara valores universales como la libertad y la autodeterminación, como si hasta el trabajo manual más cotidiano encerrara un conocimiento profundo sobre la vida, como si la insistencia práctica de lo más humano nos engrandeciera, creyendo firmemente en que cada hombre que trabaja por la ampliación de sus horizontes es un artista. Creo que es eso lo que me interesa.

¿Qué estás haciendo ahora y cuales son tus proyectos a futuro?

Siguiendo esa idea de ampliar los horizontes, de incomodarse, me vine a Antofagasta, al Norte Grande de Andrés Sabella y Salvador Reyes. Desde la vez primera que vine quedé prendado con el desierto. Estoy iniciando algunos proyectos que aún no toman forma concreta pero giran en torno a la redefinición de lo épico en estos tiempos y estos parajes indómitos. Mientras decantan, muestro mi film de artista “La vida está en otra parte” y termino una videoinstalación titulada “Requiem a Bemba” que poéticamente resume mi experiencia cuando fui deportado el 2011 y en la sala de detenciones conocí a Bemba. Esta es su historia a través mío y la de muchos migrantes a través de él.

En Ch.ACO '14

Bajo Cecilia Brunson Projects y junto a trabajos de Cristián Silva, Sebastián Gordín y Darren Almond, estaré presentando en Feria Chaco del 3 al 5 de Octubre 2014, parte de mi serie Atmósferas.

Ch.ACO, Chile Arte Contemporáneo, es la feria de arte contemporáneo más importante de Chile. Creada en 2009, todos los años se realiza en Santiago al comienzo de la primavera, logrando congregar en 5 días a un promedio de 45.000 visitantes. Desde 2011, la feria se ejecuta en el Centro Cultural Estación Mapocho, uno de los más grandes ejes patrimoniales de la ciudad, donde este 2014 celebrará su sexta versión con la participación de galerías nacionales y extranjeras que exhibirán y venderán las obras de cientos de artistas. Promovida por la Fundación de Artes Visuales Asociados (FAVA), Feria Ch.ACO tiene dos objetivos principales: favorecer la creación de la industria de las artes visuales en Chile, y promover la práctica del coleccionismo como motor del crecimiento patrimonial del país. De esta forma, la feria se establece como una plataforma transversal de difusión de las artes visuales, donde los grandes protagonistas son las galerías partícipes del evento, que también se compone de variados programas como conversatorios, concursos y un sector editorial, entre otros.

La oscuridad inabarcable de Londres, la ciudad infinita retratada por el lente de Nicolás Sánchez

Untitled (Lambeth Bridge, Westminster)We spin around the nights Series Digital C-print, Mounted on Aluminium and Perspex 60 x 40 inches

Con referentes en el Romanticismo y en la pintura de Edward Hopper, la obra de Sánchez consiste en 10 fotografías y dos videos donde la oscuridad de la noche inspira al artista a darle una mirada distinta a la mil veces fotografiada ciudad de Londres, retratando lo que otros no ven cuando termina la algarabía, cuando los pubs cierran y los turistas desaparecen. Por TATIANA OLIVEROS

Londres. La ciudad. La gente. Los flashes.

La capital de Inglaterra debe ser de los lugares más fotografiados del mundo. El número de cámaras debe ser directamente proporcional o superior al número de turistas. Ya nada nuevo quedaría por fotografíar. Lo único que restaría para captar una imagen distinta es cambiar la mirada. Y esto es lo que precisamente hace el artista Nicolás Sánchez con su exposición “Damos vueltas por las noches” que se presenta en la Sala Gasco, donde la oscuridad de la noche es la fuente inspiradora para retratar los bares y paisajes de la ciudad como si en el acto de congelar esas imágenes se congelara la sensación de infinitud de la metrópolis.

“Damos vueltas por las noches” -como todos mis proyectos- comienza de una caminata como proceso para aprehender un lugar. La idea surge de la necesidad por hacer algo con una ciudad que parece inabarcable”, explica Sánchez.

Con referentes en el Romanticismo y en la pintura de Edward Hopper, “Damos vueltas por las noches surge “de la necesidad de hacer algo con esa ciudad infinita, de responder a ese universo que son las grandes ciudades, donde pareciésemos juntarnos para sentirnos menos solos y paradojalmente nos aislamos en el mismo impulso”, señala el artista. Sin duda que Edward Hopper, el retratista de la Gran Depresión de EEUU, inspira a Sánchez. Y en ese sentido la obra de Nicolás lleva consigo una crítica: “Los sentimientos de tristeza, angustia y decadencia que pueden despertar estas imágenes, pueden ser el reflejo de una crisis de carencias, pero también de excesos. Creo que esa doble lectura es interesante, pues habla de sentimientos transversales a toda época”.

¿Por qué Londres de noche?

Al darme cuenta que era muy difícil hacer algo nuevo en fotografía o video, un día decidí recorrerla de noche. A pesar de su gran actividad es una ciudad que cierra muy temprano, a las 12 de la noche está todo cerrado y la ciudad duerme completamente y esto fue lo que me dio una imagen completamente distinta de la ciudad. Entonces decidí empezar a recorrerla los domingos por la noche, que es cuando las actividades terminan aún más temprano, y comencé a descubrir estos pubs que a esa hora estaban cerrando y tenían una imagen muy pregnante. Se veía una imagen muy seductora que la puedo definir entre melancolía y esperanza, con estos faroles que iluminaban y que daban una luz muy especial. La imagen se me formó al tiro y me pareció muy poética y como una metáfora de la vida en las grandes urbes.

Installation viewAt Sala Gasco, Santiago, Chile

Estas fotografía son opuestas a lo que podría realizar un turista. ¿Por qué optaste por esta mirada siendo que también estabas de paso?

Es tan abrumadora la cantidad de turistas y la cantidad de imágenes que se toman de esta ciudad, era muy difícil captar algo que no fuera cliché. Sin embargo lugares que eran muy transitados de día, de noche se transformaban en algo completamente distinto. Durante la exposición que hice en Londres, en la galería de Cecilia Brunson, donde mostré parte de este trabajo, la gente me decía “he pasado cientos de veces por ahí y nunca lo vi de esta manera” y tiene que ver con eso, con salir de ese recorrido turístico, pero no para ir a otros lugares, sino para visitar los mismos y retratarlos con una atmósfera diferente.

Seis de las fotografías que se muestran en la sala Gasco hasta el 02 de mayo son retratos de bares londinenses; encuadres a media distancia que muestran el juego entre sombras y luz del exterior e interior. Las otras cuatro fotografías son también paisajes urbanos nocturnos de Londres, pero con una mirada más amplia, más distante. “En la lógica de la serie funcionan como contexto, como un retrato más alejado pero del mismo momento en medio de la profundidad de la noche”, señala el artista.

¿Qué es lo que hace que una ciudad pueda absorber a un artista?

Todos mis trabajos son una respuesta a un lugar especifico, generalmente las ciudades que he habitado, y lo primero que hago es tratar de asimilar lo que está ocurriendo, salir a caminar a distintas hora y la idea es abrirse y dejarse impregnar con todo lo que está pasando y de alguna manera tratar de procesar eso a través de una producción visual, principalmente fotografía y video. En estos recorridos uno puede darse cuenta de todas las paradojas que construyen una ciudad y comienzas a dimensionar las distintas tipologías de ciudades.

¿Cuánto te toma este proceso de recorrido de la ciudad?

Varía según la ciudad. En el caso de Londres me costó mucho porque sentía que estaba todo hecho, estuve alrededor de cuatro meses recorriendo y pensando qué hacer. Cuando decidí lo que me interesaba, trabajé durante todo un invierno haciendo estas tomas, ya que me favorecía que los días fueran más cortos.

Las fotografías tiene un material muy reflectante sobre ellas que parecen espejo ¿por qué esta opción al montar el trabajo?

La idea es hacer presente mi propio proceso de trabajo, en el sentido de demorar la aparición de la fotografía, que a la imagen le costara revelarse, entonces llegué a esta fórmula de enmarcar que no es otra cosa que poner sobre la imagen una plancha acrílica para lograr ese efecto: que en una primera mirada haya mucho reflejo para que el espectador se vea a si mismo. Luego, ya con más pausa, el espectador puede de a poco ir acercándose y alejándose de modo que la imagen empiece a revelarse y a mostrar su trasfondo; se empiezan a descubrir cosas en las sombras, impregnarse de esta atmósfera y ser parte de la escena. Eso es muy teatral y muy dramático si se quiere.

Además de las fotos, esta exposición presenta videos que también parecen fotos, pero que sorprenden cuando se detecta un movimiento en circunstancias que a uno le pareciera estar mirando imágenes fijas.

“En general la estética que utilizo es muy contemplativa, muy estática, siempre tomas fijas en donde ocurren pocas cosas y esto tiene que ver con la idea de bajar la velocidad de las imágenes, hoy estamos tan acostumbrados a este bombardeo constante y que las imágenes se entreguen rápidamente y mensajes muy evidentes, que me gusta esta forma de forzar las lecturas para lograr un diálogo, que nosotros tengamos el tiempo de poder preguntarle a la imagen y que esta gatille en nosotros una especie de duda y los videos entran dentro de esta lógica, estas tomas estáticas, en las que no se sabe bien si es una fotografía y, que de cuando en vez, algún movimiento de un personaje nos revela que es un video”, explica el artista.

El primero se titula “Silent plot (The White Lion, Barbican)” que muestra en video la escena de un pub a punto de cerrar en toma fija desde el exterior. El segundo video “Desire paths (Primrose Hill, Camden)”, también en bucle infinito, presenta una vista en altura de un parque, por cuyos senderos iluminados acortan distancia al volver a casa los últimos noctámbulos.

“Me gusta enfrentar las imágenes de esa forma contemplativa”, resume.

Tourists Trilogy en Selecta Suma, Valencia

SELECTA SUMA en Atarazanas

De julio a septiembre 

SELECTA SUMA es una muestra de obras de artistas en activo que pasaron por una de las siete ediciones del Máster en Producción Artística, que comenzó su andadura en el año 2006. Estas obras se recogerán bajo el emblemático emplazamiento del edicio público de las Atarazanas. 

| Aaron Duval | Agustín Serisuelo | Alejandra de la Torre | Alex Francés | Alex Marco | Alexandra Martorell | Álvaro Terrones | Antonio Samo | Chiara Sgaramella | Daniel Tomàs Marquina | Darío Fernando Ramírez | Diana Lozano y Álvaro Jaén | Ester Travel |Guibert Rosales | Ismael Teira | Javier Gayet | Javier Navarro | Javier Palacios | Guibert Rosales | Ismael Teira | Javier Gayet | Javier Navarro | Javier Palacios | Jonathan Cremades | Jorge Julve | Laura Pilar Delgado | Laura Salguero | Luis Lisbona | Luismi Romero | Marco Ranieri | Marta Marzal | Miguel Ângelo Martins | Nicolás Sánchez | Nuria Cano | Odette Fajardo | Paula Valero | Rocio Garriga | Sara Abad | Tatiana Muñoz | Vicente Tirado | Victoria Iranzo | Ximo Ortega | 

 Comisariado: Eva Marín, Ricardo Forriols. 

Las Atarazanas. Plaza Juan Antonio Benlliure, s/n, Valencia 

 Inauguración: viernes 4 de julio a las 20 horas

La experiencia por la deriva: Sobre “Damos vueltas por las noches”, de Nicolás Sánchez

Untitled (Saxon Ditch, Hampstead Heath)We spin around the nights Series Digital C-print, Mounted on Aluminium and Perspex 60 x 40 inches

Por Macarena Haase

El título de la muestra Damos vueltas por las noches del artista nacional Nicolás Sánchez (Santiago, 1981), expuesta en Sala Gasco Arte Contemporáneo hasta el 2 de mayo, proviene de un antiguo palíndromo al que Guy Debord recurre para titular tanto una película como un libro. In girum imus nocte et consumimur igni (Damos vueltas por las noches y el fuego nos consume) hace referencia al movimiento situacionista de una época en que Sánchez logra identificarse ciertos elementos. Desde ahí se desprende el concepto de la deriva, entendido como comportamiento, en tanto al acto de vagabundear, a la vez que procedimiento, en relación a una estrategia de producción de obra.

Sánchez nos presenta un conjunto de obras compuesto por diez fotografías de gran formato (152x102cm.) y dos loops de video que registran escenas nocturnas del Londres contemporáneo, cuando ha llegado la hora del cierre y la ciudad aparentemente comienza a apagarse. Precisamente es allí donde el artista decide poner el acento, en las pequeñas anécdotas que tienen lugar cuando, al parecer, nadie está observando. Esto ocurre en el contexto de su estadía en Londres en el marco de su trabajo en Cecilia Brunson Projects. Durante los meses de invierno de 2012 y 2013, el artista repite una suerte de patrón en el desarrollo de su obra: merodea por la ciudad. El 2012 Sánchez estrenó un documental, en el que venía trabajando ya desde 2010, titulado Life is elsewhere, que testimonia una búsqueda por encontrar “lo esencial” en lugares tan extremos como el desierto de Atacama y la Patagonia.

Si bien, en una primera lectura, podríamos identificar como temática de la exposición el paisaje urbano nocturno, o más específicamente, los bares y parques de Londres al terminar una jornada, el conjunto de obras logra ir más allá, se nos muestra otra cara de la ciudad, aquellos espacios que para muchos pasan desapercibidos, aquellos rincones de encuentro, donde artistas e intelectuales solían discutir en torno a una mesa. Esos lugares, que se presentan como fuente de esparcimiento, de diálogo y de intercambio, se encuentran cargados de memoria. La elección de los motivos a fotografiar, podría hallarse en que existe un sinnúmero de imágenes de la ciudad de Londres; es por eso que el artista, en la búsqueda por crear algo nuevo, pasea. Y lo hace justamente cuando las luces parecen apagarse y la gente, irse. Este comportamiento podría articularse como un posible sistema de producción de obra, en tanto que Nicolás Sánchez toma conciencia de su recorrido sin destino, cual flâneur, observando los pequeños relatos que la ciudad ofrece, aquellas anécdotas que, con el paso de los años, van construyendo la identidad de un lugar. El artista tiende a comportarse como un extranjero en los distintos sitios, tomando una posición de afuerino e incluso de turista (aún cuando sea en su propia tierra), es decir, logra tomar distancia para dar cuenta de lo que acontece en los distintos rincones del paisaje.

Untitled (Inkerman Road, Kentish Town)We spin around the nights Series Digital C-print, Mounted on Aluminium and Perspex 60 x 40 inches

El que Sánchez recurra a medios como la fotografía y el video para realizar su obra, resulta determinante en cuanto a términos de registro refiere, ya que la obra pasa a ser una huella de la experiencia del artista. Se logra articular la propuesta como un todo coherente y cohesionado. El manejo de la luz resulta excepcional, sobre todo si tenemos en cuenta que el artista (así como también el espectador) se sitúa desde el exterior de la escena, en la oscuridad; mientras que la iluminación proviene de faroles, focos, luces artificiales desde el interior de los bares e incluso de la luna. El gran formato, junto con el sistema de montaje en el caso de las fotografías, resultan una eficaz decisión por parte del autor en la intención de que la obra seduzca al espectador. Al acercarse a una de las fotografías, el espectador ve el reflejo de su cuerpo junto con el de la calle a sus espaldas –incluyendo autos y transeúntes– sobre la imagen. Se genera, de este modo, un juego muy atractivo en lo relativo a la superposición de imágenes que funciona además como mecanismo de distanciamiento en el acceso a la lectura de la obra. Esto resulta más evidente en el caso de las escenas de paisajes, como por ejemplo en Sin título (Hyde Park II, Westminster), ya que se logra una imagen que resulta muy evocadora. En el caso de las fotografías de los bares, nuestro reflejo con el del entorno se mezcla con estas siluetas taciturnas que habitan la imagen, descontextualizando la escena. En los dos videos, el loop juega un rol fundamental, ya que dificulta al espectador darse cuenta de cuándo el video comienza y cuándo acaba, sobre todo en el caso de Desire paths (Primrose Hill, Camden). Las escenas que se muestran son sutiles y ambiguas, en gran parte debido al manejo de la luz y a las pequeñas interrupciones de algunas figuras que entran y/o salen del cuadro. A esto se le suma la especie de murmullo constante proveniente de los equipos, grabaciones de una ciudad que duerme, pero que a pesar de eso tiene historias para contar. Lo medular en cuanto al manejo técnico, radica en que el artista logra resituar una escena de manera efectiva mediante el uso de elementos como la composición, el encuadre y el manejo de luz y sombra.

La noción de la deriva, de ese vagabundeo por que sí, sin rumbo ni fin, ha acompañado a Sánchez durante gran parte de su producción artística. Él sitúa su atención en lugares otros, en aquello que pasa desapercibido para el ciudadano ensimismado “inserto en el sistema”. Es en esos espacios, en que la gente no encuentra el tiempo para detenerse, donde Sánchez decide escudriñar, como Valencia, Londres, y Santiago.

El artista nos hace partícipes de su paseo siempre desde una visión situada, desde su perspectiva personal. No somos parte del relato sino que cumplimos el rol de voyeurs tal como ocurrió en el caso del autor. No ingresamos al bar sino que observamos desde la vereda del frente lo que acontece tras las ventanas que se encuentran iluminadas. La calle nos hace tomar distancia de la escena, o mejor dicho, nos impide participar, pero no ver. Esta vía se articula como un espacio de encuentro en la cotidianeidad, desde allí surgen las anécdotas para el transeúnte que hace una pausa y se aparta de la vorágine de la ciudad. En el mundo globalizado estamos constantemente relacionándonos con otros, inmersos en una multitud que en lugar de hacernos sentir acompañados, podría aumentar nuestra sensación de soledad. Posiblemente la figura del paseante que encarnaría Sánchez, decide tomar ese camino en la búsqueda de un silencio para lograr encontrarse. Puede que su recorrido no tenga un fin en cuanto a destino o meta, pero sí tendría un fin en relación a la búsqueda de una experiencia. La noche de Londres se presta en este caso como ese lugar que brinda al paseante la experiencia del paisaje (urbano) y de la anécdota.

Untitled (Limehouse Link, Canary Wharf)We spin around the nights Series Digital C-print, Mounted on Aluminium and Perspex 60 x 40 inches

Según esto, podrían emanar relaciones con la historia del arte, específicamente con obras como Noctámbulos -también llamada Halcones de la noche- (1942) de Edward Hopper o Un bar en Folies-Bergère (1882) de Édouard Manet. En ambos casos se nos muestran escenas que acontecen en la cotidianeidad del paisaje urbano nocturno (interior y exterior), donde tienen lugar narraciones que han dado pie a diversas interpretaciones. La joven del otro lado de la barra –o tal vez en el reflejo– en Folies-Bergère posee una mirada ausente y profundamente melancólica. Similar es el caso de las figuras en el cuadro de Hopper, parecen estáticas, ensimismadas y acuden al lugar por la noche como si fuera una especie de refugio.

Las imágenes que nos entrega Nicolás Sánchez se encuentran dotadas de una intimidad que resulta muy atractiva al espectador, además de lograr un resultado, bien podría decirse atemporal, ya que un espectador común no podría asegurar que son escenas pertenecientes a la contemporaneidad en tanto han sido descontextualizadas. Todo esto podría encontrar su justificación en la importancia de la contemplación. Esto ocurriría en dos instancias, primero en el momento protagonizado por el artista al llevar a cabo la obra y luego en el público de la muestra que se ve enfrentado a tales escenas. El tema de la contemplación podría ligarse con el interés del artista por el romanticismo alemán y por la experiencia de lo sublime, que en el caso de Sánchez se presenta en el paisaje urbano y no en la contemplación de la naturaleza.

Podría decirse que Nicolás Sánchez encarna la figura del paseante, viviendo mediante la experiencia moderna de la contemplación, una deriva que decanta en una especie de recogimiento, quizás un ensimismamiento siempre alerta, atento a todo lo que se pueda cruzar en su camino. Y es justamente esto es lo que uno como espectador recibe al recorrer la muestra, en lugar de acudir a ver obras e imágenes, recibimos algo que, a mi parecer, es mucho más valioso: compartir intensamente una experiencia.

Untitled (South Meadow, Hampstead Heath)We spin around the nights Series Digital C-print, Mounted on Aluminium and Perspex 60 x 40 inches

Artículo escrito por Macarena Haase, aparecido en Letras en línea, como parte de una serie de artículos co-editados con Taller BLOC

Damos vueltas por las noches @ Visioner T.V.

Damos vueltas por las noches en Visioner TV © 2014